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| Estudio de la ilustradora textil Edith Rewa |
Después de muchos años en este camino, de intentarlo, pausarlo, volver, formarme, ganar un premio, tener un hijo y seguir… he recopilado reflexiones propias y ajenas que me habría gustado tener claras cuando empecé. Este post quiere ser un mapa orientativo, una guía imperfecta (como todo en esta profesión), pero hecha con cariño y verdad.
Aquí van algunos aprendizajes por si tú también estás en ese punto en el que te preguntas si de verdad se puede vivir de la ilustración.
1. No basta con saber dibujar
Este es un mensaje que resonó con fuerza en el Instagram Live entre Alicia Mas y María Tutti, dos ilustradoras y madres que también comenzaron trabajando como diseñadoras gráficas en agencias. Ambas compaginaron el diseño con la ilustración hasta que lograron dar el salto definitivo.
En su caso, saber diseño gráfico fue una herramienta clave. Les permitió entender cómo se organiza una página, cómo se presenta un proyecto editorial y les abrió las puertas a otras oportunidades como la maquetación de libros. En definitiva: cuantas más habilidades desarrolles, más opciones tendrás de vivir de esto. Educación, talleres, diseño, autoedición, gestión de proyectos… piensa que ilustrar no es solo "dibujar".
2. No hay un solo camino (ni una fórmula mágica)
Hay quien empieza como freelance desde cero. Otras personas combinan trabajos hasta encontrar estabilidad. Algunas se enfocan en la ilustración editorial, otras lo combinan con la docencia, la autoedición o los productos propios. No existe un único modelo válido para vivir de la ilustración.
Yo he pasado por muchas etapas: trabajar para editoriales, ilustrar para ayuntamientos o encargos personales, crear materiales propios, formarme, escribir… y combinarlo con la docencia y la maternidad. Todo eso también forma parte de vivir de la ilustración.
El primer paso es reconocer que, si lo quieres convertir en tu trabajo, tendrás que abordarlo como tal: con planificación, objetivos realistas, y paciencia.
3. Tener proyectos (mejor que un portfolio perfecto)
Uno de los grandes aprendizajes del directo con Alicia Mas (a quien entrevisté aquí) fue este: no te obsesiones con tener el portfolio perfecto. A ella la contactó la agencia americana Illo Agency tras ver sus ilustraciones en Instagram. Lo que valoraron no fue un portfolio impoluto, sino que en sus ilustraciones había narrativa, movimiento, vida. Estaba "haciendo cosas", mostrándose y moviéndose.
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| Dossier de La Superchef © Alicia Mas |
📌 Consejo clave: los editores y agentes no buscan solo ilustraciones bonitas. Quieren ver qué puedes contar, cómo resuelves una historia, cómo respiran tus personajes. Muestra proyectos. Aunque estén a lápiz. Aunque no estén terminados.
4. No subestimes el poder de diversificar
Vivir solo de ilustración editorial en España es difícil. Pero eso no significa que no se pueda vivir de ilustrar. Solo que a veces hay que combinarlo con otras cosas: encargos, productos propios, docencia, mentorías, talleres, colaboraciones…
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| Fran Meneses es un ejemplo de ilustradora multitarea |
5. Si puedes, busca una buena agencia (fuera de España)
Trabajar con una agencia no es imprescindible, pero puede abrirte muchas puertas, y delegar el trabajo de buscar trabajo. En España es más difícil vivir únicamente de la ilustración editorial infantil, y muchas veces la salida está en el mercado internacional. Alicia Mas lo dejó claro: "en EEUU pagan MUY bien".
Eso sí: no te apuntes a la primera agencia que encuentres. Investiga, pregunta a otros ilustradores (incluso aunque te parezcan "inalcanzables"), analiza si su estilo encaja con el tuyo. Y recuerda: los agentes también buscan talento. No esperes a ser "perfecto" para presentarte.
6. Las redes sociales pueden ayudarte (pero no te obsesiones)
Instagram ya no es lo que era, pero sigue siendo una buena herramienta si la usas con estrategia. No hace falta pagar publicidad ni convertirte en influencer. Lo importante es compartir tu proceso, mostrar tus proyectos, buscar feedback, conectar con tu comunidad. Estar presente pero sin obsesionarse.
También es buena idea asistir a ferias, enviar proyectos por email (mejor lunes o martes por la mañana) y mantener el contacto con el sector. Nunca sabes dónde puede saltar la chispa. A veces, como decía Alicia, simplemente por moverte, las oportunidades llegan.
7. Establece rutinas (y escúchate)
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| ¿Qué objetivos te vas a marcar? |
- Vestirte y prepararte como si salieras de casa: ducha, ropa cómoda pero no de pijama, un mínimo ritual para decirle a tu cerebro "empiezo".
- Hacer listas realistas de tareas y tacharlas.
- Aceptar que hay días flojos. Y no pasa nada.
8. La vida pasa. Y eso también es ilustrar
Desde que soy madre, tengo menos tiempo pero más claridad. No puedo perderme en perfeccionismos eternos. Trabajo en bloques más pequeños, pero más eficientes. Y he descubierto que vivir también es parte del proceso creativo.
Como decía Meritxell Martí, con quien tengo la suerte de compartir camino:
"Llegará un día que los GRANDES ingresos llegarán. Este es el camino. Mientras tanto, voy sumando pequeñas conquistas: un calendario, una guía, un álbum ilustrado… Lo importante es no bajarse del tren. Tener cosas en marcha. Estar en movimiento"
9. Y si un día piensas en dejarlo...
9. Y si un día piensas en dejarlo...
En resumen
No te exijas hacerlo todo perfecto. Haz cosas. Muévete. Comparte.
El tren va lento, pero si no te bajas, llegará. Palabra.





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