Bienvenida a esta sección de entrevistas a autoras integrales de álbum ilustrado cuyo objetivo es conocer sus procesos de creación y visibilizar su obra.
Hoy te presento el trabajo de... Rocio Bonilla
1. Tus inicios. ¿Cuál es tu formación académica? ¿Cuándo te interesaste por la ilustración y en especial, por el álbum ilustrado?
Con 17 años dije que quería estudiar Bellas Artes y casi le provoqué un infarto a mi padre. Yo era una niña de sobresalientes. Los había obtenido absolutamente en todas las asignaturas a lo largo de mi escolarización, por lo que el pobre hombre dedujo que su hija escogería, como poco, un doble grado en Económicas y Derecho. Pero yo lo tenía muy claro: dibujaba desde siempre, desde que tengo memoria.
Sin embargo, después de licenciarme, al azar me llevó a deambular por distintas disciplinas, como la fotografía, el muralismo, la pedagogía o la publicidad. Cuando digo publicidad, la gente piensa que hablo de ser creativa en una agencia, o algo así… pero no. Yo era directora de castings y buscaba actores y modelos para anuncios, series, televisión. Estuve estos doce años sin coger un lápiz, lo cual ahora me parece increíble.
Fue con el nacimiento de mi primera hija cuando volví a tomar contacto con los cuentos, los libros ilustrados… ¡y algo se removió en mí! Volví a dibujar, a pintar murales y a crear mis propios personajes.
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| © Rocio Bonilla |
Otra vez por azar, una editorial contactó conmigo y empecé a ilustrar libritos muy modestos, pequeñas colecciones sobre hábitos o conocimientos, libros que se coeditaban en países extranjeros. Pero ilustrar no es lo mismo que dibujar. Y yo no sabía nada de ilustración. Aquellos libritos fueron un training salvaje: aprendí lo que era la sangre, una caja de texto, un pliegue, que no puede haber detalle en el lomo, cómo plantear una escena… ¡todo era nuevo! Tuve que repetir bastantes ilustraciones, pero perseveré porque sentía que ese era, finalmente, mi sitio, la profesión donde debía estar.
Cuando ya llevaba unos cuantos libros publicados, empecé a sentir que me encasillaba y que necesitaba ampliar mi horizonte creativo. Fue entonces cuando me hablaron de la Escola de la Dona, en el espacio Francesca Bonnemaison, y me enrolé en un curso de proyecto con Ignasi Blanch, desarrollando mi primer álbum ilustrado integral, Cara de pájaro. Al año siguiente, asistí a un taller con Roger Olmos que me cambió la forma de plantear el color y los espacios, y creé La montaña de libros más alta del mundo.
Esa fue mi entrada en el mundo álbum, y ya jamás he salido. Adoro el formato y sus infinitas posibilidades. En mi casa, tengo una gran colección de álbumes ilustrados. Cuando tengo dudas, acudo a ellos. Me gusta pensar que han sido mis otros maestros.
2. ¿Recuerdas tus cuentos favoritos de pequeña? ¿Crees que te han influido en tu trabajo?
Yo iba a un colegio muy pequeño, de una sola línea, con una biblioteca igual de diminuta. Una tarde a la semana hacíamos servicio de préstamo. Yo corría para llegar de las primeras y poder escoger los cuentos de Fina Rifà, Maria Rius o Apel.les Mestres (recuerdo especialmente su Sirenita), grandes figuras de la ilustración catalana. Catalunya tiene una tradición impresionante de literatura infantil.
En mi casa no faltaban los libros. Recuerdo especialmente la colección de Los Hollister. Me había leído los 33 títulos en bucle, no sé cuántas veces, aunque en realidad devoraba todo
aquello que me caía en las manos, desde Mortadelo y Filemón, pasando por Esther y su mundo, Los cinco o Conan el Bárbaro (mi favorito a los nueve años).
Nuestro propio bagaje no sólo influye, sino que es fundamental. Tanto por formación como por experiencia vital. Nos construye y nos condiciona. Da forma a nuestro estilo, a quienes somos y a cómo explicamos historias.
Tengo una auténtica obsesión con la expresividad y el movimiento de los personajes por culpa del cómic, la animación clásica, la Pantera Rosa y los Looney Tunes (pobre Coyote). Mis historias siempre están llenas de humor y hasta de cierto gamberrismo.
En la carrera me especialicé en imagen, por lo que el mundo de la fotografía y el cine han sido otros factores también muy influyentes en mi estilo, no tanto en cuanto a estética, sino a nivel de composición de espacio. Siempre me dicen que soy muy cinematográfica en mi concepción de la escena.
3. ¿Cuáles son tus referentes actuales?
La verdad es que, en la actualidad, no tengo unos referentes muy marcados. Cuando empezaba era mucho más groupie, por ejemplo, con Oliver Jeffers. Pero ahora, a nivel de inspiración, me gusta el trabajo de muchos ilustradores distintos. A veces me pueden llamar la atención o parecerme interesantes por su estilo, otras por su planteamiento cromático, por su sensibilidad o a veces es simplemente un libro determinado el que me emociona.
No sé, es difícil reducirlos a una shortlist, pero te diría, por ejemplo, Sydney Smith por su pincelada, Olivier Tallec por su forma de expresar el humor, Isabelle Arsenault y Maria Chiara Da Giorgio por su delicadeza. Como libro, me viene a la cabeza Un grand jour de rien de Beatrice Alemagna, ejemplo de cómo una historia, sencilla en apariencia, puede explicar tantas cosas. Como artista en estado puro, sin duda, Gusti. Mantiene intacta su creatividad de niño. Te monta un libro con lo que tenga a mano: un boli, ceras, o lo que sea. Para él, la técnica o el estilo es un puro transmisor y herramienta para canalizar lo que surge de su mente, absolutamente prodigiosa. Su Elefante encadenado es poesía y Es muy fácil viajar con un oso una gamberrada exquisita.
4. ¿De dónde surgió la idea de tu primer libro?
Cuando me matriculé en la Bonnemaison, en el curso de proyecto, teníamos que escoger un texto para ilustrarlo y desarrollarlo en formato álbum, bajo la supervisión y tutoría de Ignasi Blanch, como si se tratase de un encargo profesional.
Fue entonces cuando decidí escribir mi propio texto, ya que sentía que tenía mis propias historias que contar. Y así fue como creé Cara de pájaro, que nació inspirado en una frase hecha, una expresión que solía decir mi madre, "menudo pájaro está hecho éste" y la reacción de un niño, que inocentemente intenta encontrar una explicación a algo que no entiende, explorando, investigando, con esa curiosidad infantil innata y aplicando su propia lógica, a veces aplastante, a veces surrealista.
5. ¿Cómo fue tu primera experiencia como autora profesional? ¿Quién te dio la oportunidad?
Cuando acabé de ilustrar Cara de pájaro, busqué un escanista profesional. Me gasté el dinero que no tenía en hacer una maqueta y me fui a Bolonia, a la feria internacional más importante en el ámbito de la literatura infantil. No tenía ninguna cita, pero me tiré a la piscina. Con todo el morro, abordé al primer editor que vi solo. Y así conocí a Josep Gregori, el director de Editorial Bromera. Ojeó mi maqueta y me la compró. Es curioso que, desde Barcelona, tuviese que viajar a Italia para conocer a mi editor valenciano.
Siempre he considerado que, aunque ya llevase dos años publicando, Cara de pájaro fue mi primer "proyecto serio". Su publicación marcó un cambio de planteamiento en mi orientación profesional y me abrió la puerta de Bromera que, a día de hoy, sigue siendo mi editorial madre.
Después llegarían La montaña de libros más alta del mundo y ¿De qué color es un beso?, álbum que me catapultó al panorama nacional e internacional.
6. Sobre el proceso de escritura, ¿cuánto tiempo te lleva escribir una historia? ¿Dónde buscas la inspiración o los posibles temas?
Respecto al tiempo, depende. Hay historias que surgen de forma rápida y fluida y otras que se resisten un poquito más. Por definición, un álbum sería aquel formato en que el texto o las ilustraciones, por sí mismos, no son autónomos, sino que se necesitan mutuamente para tener una historia completa y redonda. Bailan juntos, se complementan, se enriquecen. Por ello, cuando concibo historias para álbum, normalmente las imágenes van creciendo en paralelo a la escritura.
Hace dos años quise abordar historias más largas, con tramas más entretejidas y personajes de continuidad, y empecé la colección de narrativa de Lucas Kent & Greta Rouge. Aunque finalmente la ilustré yo, quise plantearme la parte de la escritura como si otro ilustrador fuese a hacer la parte gráfica. Por lo tanto, el reto fue escribir, por primera vez, prescindiendo del apoyo de las imágenes, pensando solo en el texto, asumiendo que éste debía ser autónomo, contener significado completo, sin depender de las ilustraciones.
En cuanto a los temas, sin lugar a duda, me inspiro en la cotidianidad: amigos, familia, dinámicas, vivencias, actualidad, recuerdos. La realidad supera siempre a la ficción. O casi siempre.
7. Proceso y metodología, ¿cómo te organizas y trabajas? ¿Podrías describirme tu día a día?
Tengo el estudio en mi casa y soy bastante disciplinada. Me levanto, tomo café con leche de arroz, leo la prensa, contesto emails y me pongo a trabajar.
Trabajo a caballo entre un piso de Barcelona, mi casa en la montaña (Camprodon) y Friburgo (Alemania), donde vive mi pareja. Lo bueno de mi trabajo es que puedo desarrollarlo prácticamente desde cualquier sitio, y no soy demasiado friki en cuanto a las necesidades del espacio: únicamente necesito luz natural y silencio. ¿Únicamente, he dicho? Como si fuera tan fácil, jaja…
Depende del momento del proyecto en el que esté, trabajo bien con el portátil, escribiendo, con el bloc bocetando, con las acuarelas haciendo el arte final, o con la tableta retocando las ilustraciones ya digitalizadas.
Soy absolutamente fiel a la acuarela y al lápiz. Siempre me ha gustado mucho el lápiz. Empecé a usar la acuarela cuando empecé a ilustrar para ámbito editorial, porque me pareció la manera más fácil. Empecé con las escolares Milán de mis hijos. Sí, las de 3 euros. Veo las ilustraciones de aquella época y me pregunto cómo era capaz de hacerlo. ¡pero lo hacía! Y con papeles malísimos y baratos. Ahora no puedo si no es con Archer. Definitivamente, me he aburguesado.
No, fuera bromas, me encanta la acuarela porque tiene esa parte de voluntad propia. Es indomable muchas veces. Tú quieres hacer esto, pero la acuarela quiere hacer lo otro. Este componente de accidente creo que aporta mucho valor a mis ilustraciones. Yo no podría ser copista, soy incapaz de replicar… Ya me cuesta lo suyo pasar del boceto al original… imagínate. La acuarela hace que cada ilustración tenga este punto de único.
Más tarde, con Súperpoderes y Súpertesoros, empecé a utilizar el collage, y me encantó. De hecho, me planteo por qué no lo utilizo más.
8. ¿Cuál es tu objetivo como autora e ilustradora? ¿Qué mensaje quieres transmitir a través de tus obras?
Mi objetivo es crear libros de calidad, esperar que lleguen a muchas personas y ganarme la vida con ello. A menudo, en el ámbito editorial, se ha relacionado la calidad con el libro "de autor", la pieza minoritaria, independiente, de tirada pequeña, menospreciando el libro de gran recorrido comercial. Yo creo que una cosa no está reñida con la otra. Mis libros se venden mucho, sí, pero yo sigo buscando la excelencia en mi trabajo, poder decir que construyo cada nuevo proyecto a base de esfuerzo, paciencia, rigor, pasión, ambición, constancia, humildad, tiempo, respeto y amor. Ese sería mi decálogo. Me sentiría muy orgullosa sabiendo que las siguientes generaciones de ilustradores se inspiran en mí, como yo he hecho con mis antecesores.
No me gustan las moralinas, ni decirle a nadie que debe o no debe pensar, ser o hacer, por lo que huyo de mensajes, principios y cosas de ese tipo. A la gente le gusta analizar, etiquetar, categorizar y habitualmente me elogian que transmita valores, en mis libros. A mí me gusta pensar que simplemente cuento historias honestas, que me divierten y emocionan mientras las estoy creando. Por ello espero que también diviertan y emocionen a aquellos que las lean. Como decía Martin Salisbury, los buenos ilustradores son aquellos que plantean retos a sus pequeños lectores y no los dejan indiferentes.
9. ¿Estás trabajando en un nuevo libro? ¿Qué nos puedes contar sobre él?
Justo acabamos de cerrar la maquetación de Lucas y Greta 4 y he empezado a darle vueltas a un nuevo álbum que, si todo va bien, saldrá en primavera de 2027. Estoy muy, muy al principio, apenas tengo un germen.
También acabo de entrar en un proyecto para la Casa Batlló. No es un libro, sino algo relacionado con la visita virtual. Me hace muchísima ilusión, porque, en cierta manera, siento que es como formar un poquito parte de la historia de mi ciudad.
10. Un último consejo a las que como tú, quieran dedicarse a esto:
Perseverancia y honestidad. Forjar un trabajo de calidad, personal, y creer en él.
Y un poquito más arriba habéis leído mi decálogo. Yo lo tengo enmarcado en mi estudio.
Para obtener más información sobre Rocio, puedes visitar su web.
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En gildaylapetitemaison comparte otras facetas creativas desde su estudio en la montaña.
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