lunes, 2 de noviembre de 2026

Ilustrando a... Susana Marinas

Bienvenida a esta sección de entrevistas a autoras integrales de álbum ilustrado cuyo objetivo es conocer sus procesos de creación y visibilizar su obra.

Hoy te presento el trabajo de... Susana Marinas



1. Tus inicios. ¿Cuál es tu formación académica? ¿Cuándo te interesaste por la ilustración y en especial, por el álbum ilustrado?

Desde muy niña me sentí atraída por los libros ilustrados, bueno, me atraían todos los libros, pero me encantaban los libros con "dibujos". Eso hizo que me interesara dibujar y escribir mis propias historias desde muy pequeña. Sin embargo, profesionalmente no encontraba mi sitio y finalmente (ante la decisión) opté por algo práctico, que realmente no lo fue tanto. Me licencié en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, pero nunca dejé el mundo de la pintura ni de la literatura. Asistí durante un tiempo a clases de pintura, pero copiar modelos me resultaba algo aburrido, me interesaba más contar historias con mis imágenes. Por aquel entonces, el mundo de la ilustración no era muy conocido, estaba todo más enfocado al diseño gráfico y los ordenadores no eran lo mío.

Durante la pandemia, comencé a dibujar con más asiduidad, el estar en casa me ofrecía más tiempo para hacer cosas, pero me gustaba contar historias, no solo realizar dibujos, así que realicé un curso online de álbum ilustrado con Marian Lario y empecé a interesarme por ese mundo. Tener a mi hija también me hizo revivir situaciones y temas de la infancia que con la edad vamos olvidando, como la lectura de cuentos. Soy una lectora voraz y la literatura nunca ha dejado de estar en mi vida, pero me acerqué de nuevo a clásicos de la literatura infantil, a sus autores y al trabajo de sus ilustradores.

Continué realizando otras formaciones, sobre todo en la Escuela Minúscula en Madrid con grandes profesionales como Kike de la Rubia, Ana Pez, Ana Bustelo, Candela Sierra… Intento seguir formándome y aprendiendo de otros ilustradores y de sus trabajos.

Creo que lo que tiene de especial el álbum ilustrado y no tienen otros soportes o disciplinas, es que existe un juego único entre el texto y la imagen que ofrece múltiples posibilidades creativas. Además, me atrae el álbum ilustrado dirigido a la infancia, porque los niños tienen una mirada especial que lo hace todo sencillo, natural. Todo es posible y mágico en el álbum ilustrado.

2. ¿Recuerdas tus cuentos favoritos de pequeña? ¿Crees que te han influido en tu trabajo?

Puff, tengo muchos cuentos favoritos. Me encantaba ir a la biblioteca y pasarme las horas eligiendo los tres libros que podía llevarme a casa. Tengo recuerdos de la serie amarilla de Alfaguara, del Barco de Vapor, la serie de libros de viajes del ilustrador Miroslav Sasek, la serie de Celia de Elena Fortún… Los cuentos clásicos como La Sirenita, Los cines salvajes o La princesa y el guisante, también me traen grandes recuerdos a mi infancia. 
Recuerdo que cuando estaba enferma, mi madre solía comprarme algún libro para estar entretenida y eso me encantaba. También tenía un libro de cuentos rusos que eran algo tenebrosos pero que me gustaban leer justamente por eso. 

Era una niña muy imaginativa.  Con doce años gané un pequeño concurso literario sobre unos bostezos que cobraban vida (a ver si lo ilustro algún día) y me regalaron una caja llena de libros, creo que fue uno de los días más felices de mi vida. 

Creo que todos de una manera u otra han influido en mi trabajo.

3. ¿Cuáles son tus referentes actuales?

Sigo el trabajo de muchos ilustradores, pero de mi infancia hay dos que me dejaron huella; Quentin Blake y Edward Gorey. Pero también me interesa todo el arte en general; los pintores simbolistas, Matisse, Magritte, David Hockney, Tamara de Lempicka, Leonora Carrington… También veo mucho cine, sobre todo cine clásico. 

Dentro de los ilustradores, me encanta lo que transmite Elena Odriozola con unas ilustraciones tan sencillas, pero tan completas al mismo tiempo, la magia de los Provensen, la originalidad y versatilidad de Beatrice Alemagna, el trazo de Violeta Lópiz, Júlia Sardà a la que he tenido el placer de conocer, Jesús Cisneros, Raquel Santa Catalina, Emma Carlisle, el color en Brian Wildsmith… No tengo ningún ilustrador que me guste más que otro, creo que se puede aprender de todos.

Soy de la opinión de que pueden encontrarse referentes en cualquier sitio, mientras paseas, en el metro, en una exposición… en un niño… solo hay que observar detenidamente. Bruno Munari decía que la fantasía será tanto más viva cuantas más posibilidades tenga el individuo de establecer relaciones, considerando relaciones como todo aquello que se conoce, por eso creo importante absorber como esponjas todo lo que podamos para después tener herramientas que nos permitan ir siempre más allá y conocer distintos puntos de vista y no quedarnos solo con el código preestablecido que nos aporta nuestra cultura, donde nacemos o la sociedad en la que vivimos.
© Susana Marinas

4. ¿De dónde surgió la idea de tu primer libro?

Hasta la fecha solo tengo un libro publicado Historia de un helado. La idea surgió observando a la hija de unos amigos mientras se comía un enorme helado de chocolate. Lo disfrutaba al máximo y cuando una gota cayó sobre su precioso vestido, no dudó ni un segundo en llevárselo a la boca y relamerlo sin ninguna prudencia ni remilgo. El resto de la historia es ficción, pero tendrás que leerla para saber cómo acaba, jajajaja.
Historia de un helado  © Susana Marinas

Hasta ese momento, había iniciado proyectos de álbum ilustrado porque tengo muchas ideas que voy apuntando en una pequeña libreta, pero no había conseguido finalizar ninguna. El proceso de este libro duró unos seis meses aproximadamente, yo estaba convaleciente por una operación y me propuse como objetivo de final de año terminar ese proyecto personal. Una vez lo tuve, decidí presentarlo al concurso de Apila Primera Impresión porque quería compartirlo con alguien. En mi entorno, solo lo habían visto mis sobrinas y mi hija. Ellas me dieron su visto bueno (no sin hacerme antes ciertas recomendaciones) y eso fue suficiente para animarme a presentarlo al concurso.

5. ¿Cómo fue tu primera experiencia como autora profesional? ¿Quién te dio la oportunidad?

Aunque he realizado proyectos personales (siempre estoy escribiendo y dibujando), mi primera experiencia profesional es muy reciente. Presenté el proyecto de Historia de un helado al Premio Internacional Apila Primera Impresión y fui galardonada con el premio entre más de seiscientos proyectos, así que mi agradecimiento y orgullo no puede ser mayor. Espero que vengan muchos más.
Historia de un helado  © Susana Marinas

Por ahora la experiencia está siendo maravillosa, estoy aprendiendo de este mundo del que profesionalmente conozco poco, pero desde la editorial me lo están poniendo todo muy fácil.
    
6. Sobre el proceso de escritura, ¿cuánto tiempo te lleva escribir una historia? ¿Dónde buscas la inspiración o los posibles temas?

El tiempo del proceso de escritura y de desarrollo de la ilustración suele variar, depende del proyecto. Lo que más cuesta es desarrollar la idea, saber cómo voy a contar lo que quiero decir, los bocetos y el storyboard.
© Susana Marinas

No sé si sigo un proceso concreto, cuando algo me inspira, puede ser cualquier cosa, una imagen, una frase, una noticia del periódico, a veces una pequeña ilustración que he realizado en mi cuaderno de dibujo y eso me inspira a crear otras. A partir de ahí voy componiendo las dos cosas al mismo tiempo, texto e imagen, ya que en el álbum ilustrado creo que todo debe estar muy conectado desde el principio, es decir, pensar lo que sí va a decir la imagen y no el texto o al revés, cuando se van a insertar los silencios, el ritmo, la composición… Tengo varios cuadernos de dibujo en los que todos los días hago algún boceto, no muy trabajado, lo primero que me viene a la cabeza. Los cuadernos me han servido muchas veces como inspiración para después realizar algo más desarrollado.
 © Susana Marinas

Creo que cualquier tema es válido, pero no me gusta crear historias moralistas o que den respuestas, es más interesante generar preguntas. A veces, de lo cotidiano, de lo más sencillo surgen las mejores historias.
    
7. Proceso y metodología, ¿cómo te organizas y trabajas? ¿Podrías describirme tu día a día?

Actualmente compagino mi trabajo de ilustradora con otro trabajo, así que intento aprovechar todo el tiempo libre que me queda para dedicarlo a la ilustración. Espero que pronto pueda dedicarme solo a ilustrar. 
© Susana Marinas

Respecto a mi método de trabajo, primero suelo escribir en pocas palabras de qué quiero hablar y como voy a hacerlo, es decir, el tema y la idea de cómo voy a desarrollar ese tema, donde va a estar el conflicto de la historia y como se va a resolver. Una vez tenga más o menos esto, pienso en la estructura, la composición de las imágenes, quién va a contar la historia, los personajes… Para armar todo esto, comienzo con el storyboard, con unos bocetos muy sencillos que cada vez se van haciendo más detallados. Trabajo los personajes con varios bocetos, a veces más y otras menos, porque puede ser que los tenga muy claros en mi cabeza.

Comienzo con la paleta de color, seleccionando según la atmósfera que quiera transmitir. Dependiendo de la historia y lo que quiera contar también pienso en el formato físico del álbum. Creo que toda esta parte es la más intensa y la que requiere más esfuerzo, pero para mí es la más interesante. Disfruto con el proceso creativo y ver como las ideas finalmente toman forma con personajes y lugares que para mí se hacen totalmente reales.
© Susana Marinas

Para el arte final suelo usar lápices de colores, gouache, ceras, acuarela…según el proyecto. Cada día voy descubriendo materiales y técnicas nuevas, me gusta experimentar e ir aprendiendo de mis errores. Una vez digitalizado, suelo realizar algún retoque con Procreate. 

8. ¿Cuál es tu objetivo como autora e ilustradora? ¿Qué mensaje quieres transmitir a través de tus obras?

Mi objetivo es ser feliz haciendo lo que más me gusta, que es ilustrar y por eso, desearía dedicar todo mi tiempo a este trabajo, espero poder hacerlo pronto y poder ganarme la vida con ello ya que para mí es una necesidad básica, no puedo pasar mucho tiempo sin pensar en nuevas historias o dibujar, aunque se quede en un proyecto personal y finalmente no se haga público.

Con mi trabajo me gustaría llegar a transmitir lo mismo que yo siento cuando abro un libro y comienzo su lectura. Sumergirme en un mundo distinto, con unos personajes que te miran a los ojos y te transmiten sus emociones. Me gustaría poder emocionar con mis libros.
Proyecto Matrioska © Susana Marinas

9. ¿Estás trabajando en un nuevo libro? ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Terminé un nuevo libro que presenté a un concurso internacional pero que todavía no está resuelto, así que no puedo adelantar mucho…

Estoy trabajando en otros proyectos, pero están todos recién iniciados, en esa fase que tanto me gusta que es cuando todo comienza a tomar vida.

Espero también poder realizar alguna colaboración como ilustradora, pero está aún en vuelo. ¡Soy bastante nueva en esto!
Proyecto Sola © Susana Marinas


10. Un último consejo a las que como tú, quieran dedicarse a esto:

Que confíen en su trabajo y lo sigan intentando, a veces la vida te sorprende y te da una oportunidad para hacer lo que más te gusta. Pero, sobre todo, que disfruten por el camino, no hay nada más satisfactorio que el acto creativo, es lo que nos hace ser humanos.
© Susana Marinas




Para obtener más información sobre Susana, puedes visitar su web
También puedes seguirla en Instagram



📬 ¿Te ha gustado este artículo?


Cada mes envío Apuntes de mes, una carta donde comparto procesos creativos, libros, ilustración y todo aquello que va ocurriendo entre proyecto y proyecto.

👉 Suscríbete aquí

martes, 29 de septiembre de 2026

Cómo vivir de la ilustración... y no morir en el intento

Vivir de la ilustración es el sueño de muchas personas que un día decidieron que querían dedicar su vida a dibujar. Pero convertirlo en profesión no es tarea fácil. Implica tomar decisiones, perseverar y, sobre todo, moverse en un sector donde la vocación y la precariedad conviven más de lo que nos gustaría. Las cosas como son.
Estudio de la ilustradora textil Edith Rewa

Después de muchos años en este camino, de intentarlo, pausarlo, volver, formarme, ganar un premio, tener un hijo y seguir… he recopilado reflexiones propias y ajenas que me habría gustado tener claras cuando empecé. Este post quiere ser un mapa orientativo, una guía imperfecta (como todo en esta profesión), pero hecha con cariño y verdad.

Aquí van algunos aprendizajes por si tú también estás en ese punto en el que te preguntas si de verdad se puede vivir de la ilustración.

Spoiler: sí, se puede… aunque no es lineal. 


1. No basta con saber dibujar

Este es un mensaje que resonó con fuerza en el Instagram Live entre Alicia Mas y María Tutti, dos ilustradoras y madres que también comenzaron trabajando como diseñadoras gráficas en agencias. Ambas compaginaron el diseño con la ilustración hasta que lograron dar el salto definitivo.

En su caso, saber diseño gráfico fue una herramienta clave. Les permitió entender cómo se organiza una página, cómo se presenta un proyecto editorial y les abrió las puertas a otras oportunidades como la maquetación de libros. En definitiva: cuantas más habilidades desarrolles, más opciones tendrás de vivir de esto. Educación, talleres, diseño, autoedición, gestión de proyectos… piensa que ilustrar no es solo "dibujar".


2. No hay un solo camino (ni una fórmula mágica)

Hay quien empieza como freelance desde cero. Otras personas combinan trabajos hasta encontrar estabilidad. Algunas se enfocan en la ilustración editorial, otras lo combinan con la docencia, la autoedición o los productos propios. No existe un único modelo válido para vivir de la ilustración.

Yo he pasado por muchas etapas: trabajar para editoriales, ilustrar para ayuntamientos o encargos personales, crear materiales propios, formarme, escribir… y combinarlo con la docencia y la maternidad. Todo eso también forma parte de vivir de la ilustración.

El primer paso es reconocer que, si lo quieres convertir en tu trabajo, tendrás que abordarlo como tal: con planificación, objetivos realistas, y paciencia.

3. Tener proyectos (mejor que un portfolio perfecto)

Uno de los grandes aprendizajes del directo con Alicia Mas (a quien entrevisté aquí) fue este: no te obsesiones con tener el portfolio perfecto. A ella la contactó la agencia americana Illo Agency tras ver sus ilustraciones en Instagram. Lo que valoraron no fue un portfolio impoluto, sino que en sus ilustraciones había narrativa, movimiento, vida. Estaba "haciendo cosas", mostrándose y moviéndose.

Alicia propuso un proyecto personal, La Superchef, como un producto. Se lo presentó a varias editoriales (algo de lo que también hablé en este post Cómo enviar tu proyecto de álbum ilustrado a una editorial... y no morir en el intento). Una editorial se interesó y la publicación le abrió la puerta a nuevos encargos. Luego llegó la agencia y con ella, la posibilidad de vivir de la ilustración de forma más estable.
Dossier de La Superchef  © Alicia Mas

📌 Consejo clave: los editores y agentes no buscan solo ilustraciones bonitas. Quieren ver qué puedes contar, cómo resuelves una historia, cómo respiran tus personajes. Muestra proyectos. Aunque estén a lápiz. Aunque no estén terminados.


4. No subestimes el poder de diversificar

Vivir solo de ilustración editorial en España es difícil. Pero eso no significa que no se pueda vivir de ilustrar. Solo que a veces hay que combinarlo con otras cosas: encargos, productos propios, docencia, mentorías, talleres, colaboraciones…

Una cosa alimenta la otra. Lo que cuentas en tu newsletter puede convertirse en una guía descargable, por ejemplo. Lo que creas para tus redes sociales puede captar la atención de una editorial. Cada pieza suma.
Fran Meneses es un ejemplo de ilustradora multitarea
                                 
Además, diversificar también te da libertad creativa. Te permite decir que no a proyectos que no te encajan o a ritmos que no puedes sostener.

5. Si puedes, busca una buena agencia (fuera de España)

Trabajar con una agencia no es imprescindible, pero puede abrirte muchas puertas, y delegar el trabajo de buscar trabajo. En España es más difícil vivir únicamente de la ilustración editorial infantil, y muchas veces la salida está en el mercado internacional. Alicia Mas lo dejó claro: "en EEUU pagan MUY bien".

Eso sí: no te apuntes a la primera agencia que encuentres. Investiga, pregunta a otros ilustradores (incluso aunque te parezcan "inalcanzables"), analiza si su estilo encaja con el tuyo. Y recuerda: los agentes también buscan talento. No esperes a ser "perfecto" para presentarte.

6. Las redes sociales pueden ayudarte (pero no te obsesiones)

Instagram ya no es lo que era, pero sigue siendo una buena herramienta si la usas con estrategia. No hace falta pagar publicidad ni convertirte en influencer. Lo importante es compartir tu proceso, mostrar tus proyectos, buscar feedback, conectar con tu comunidad. Estar presente pero sin obsesionarse.

También es buena idea asistir a ferias, enviar proyectos por email (mejor lunes o martes por la mañana) y mantener el contacto con el sector. Nunca sabes dónde puede saltar la chispa. A veces, como decía Alicia, simplemente por moverte, las oportunidades llegan.

7. Establece rutinas (y escúchate)

¿Qué objetivos te vas a marcar?

Trabajar desde casa, sin jefe ni horarios, puede parecer ideal… pero tiene sus trampas. Una de ellas es la autoexigencia. Otra, la procrastinación. Para combatirlas, ayuda mucho:

  • Vestirte y prepararte como si salieras de casa: ducha, ropa cómoda pero no de pijama, un mínimo ritual para decirle a tu cerebro "empiezo".
  • Hacer listas realistas de tareas y tacharlas.
  • Aceptar que hay días flojos. Y no pasa nada.

Si te bloqueas, no te castigues. Haz otra cosa, sal a pasear, habla con alguien, descansa. Como decían en la charla: si no tienes nada dentro, difícilmente podrás crear. A veces el parón es necesario. A veces solo se trata de tener compasión contigo misma.

8. La vida pasa. Y eso también es ilustrar

Desde que soy madre, tengo menos tiempo pero más claridad. No puedo perderme en perfeccionismos eternos. Trabajo en bloques más pequeños, pero más eficientes. Y he descubierto que vivir también es parte del proceso creativo.

Como decía Meritxell Martí, con quien tengo la suerte de compartir camino:

"Llegará un día que los GRANDES ingresos llegarán. Este es el camino. Mientras tanto, voy sumando pequeñas conquistas: un calendario, una guía, un álbum ilustrado… Lo importante es no bajarse del tren. Tener cosas en marcha. Estar en movimiento"

9. Y si un día piensas en dejarlo...

Hay días malos. Días en los que piensas que esto no es lo tuyo y te invade la desesperación. Nunca conseguirás vivir de la ilustración. 
Y entonces, acuérdate de esta frase de Xavier Bonet que compartieron en el directo:
Si vuelve, por algo será.


En resumen

Vivir de la ilustración no es imposible, pero exige constancia, diversificar, formarse, buscar aliados, y sobre todo, seguir creando.
No te exijas hacerlo todo perfecto. Haz cosas. Muévete. Comparte.
El tren va lento, pero si no te bajas, llegará. Palabra.



¿Te gustaría tener una mirada externa que te acompañe en este camino?
Estoy ofreciendo mentorías personalizadas para ilustradores que quieren convertir su pasión en una profesión. 
👉🏻Si quieres empezar tu mentoría en álbum ilustrado, aquí tienes toda la información y el enlace directo para reservar tu sesión única o las 3 sesiones.

👉🏻¿Quieres comprobar si esta mentoría es para ti? Escríbeme y pactamos una llamada breve de orientación (15 min)



📬 ¿Te ha gustado este artículo?


Cada mes envío Apuntes de mes, una carta donde comparto procesos creativos, libros, ilustración y todo aquello que va ocurriendo entre proyecto y proyecto.

👉 Suscríbete aquí

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Ilustrando a... Rocio Bonilla

Bienvenida a esta sección de entrevistas a autoras integrales de álbum ilustrado cuyo objetivo es conocer sus procesos de creación y visibilizar su obra.

Hoy te presento el trabajo de... Rocio Bonilla



1. Tus inicios. ¿Cuál es tu formación académica? ¿Cuándo te interesaste por la ilustración y en especial, por el álbum ilustrado?

Con 17 años dije que quería estudiar Bellas Artes y casi le provoqué un infarto a mi padre. Yo era una niña de sobresalientes. Los había obtenido absolutamente en todas las asignaturas a lo largo de mi escolarización, por lo que el pobre hombre dedujo que su hija escogería, como poco, un doble grado en Económicas y Derecho. Pero yo lo tenía muy claro: dibujaba desde siempre, desde que tengo memoria.

Sin embargo, después de licenciarme, al azar me llevó a deambular por distintas disciplinas, como la fotografía, el muralismo, la pedagogía o la publicidad. Cuando digo publicidad, la gente piensa que hablo de ser creativa en una agencia, o algo así… pero no. Yo era directora de castings y buscaba actores y modelos para anuncios, series, televisión. Estuve estos doce años sin coger un lápiz, lo cual ahora me parece increíble.

Fue con el nacimiento de mi primera hija cuando volví a tomar contacto con los cuentos, los libros ilustrados… ¡y algo se removió en mí! Volví a dibujar, a pintar murales y a crear mis propios personajes.
© Rocio Bonilla

Otra vez por azar, una editorial contactó conmigo y empecé a ilustrar libritos muy modestos, pequeñas colecciones sobre hábitos o conocimientos, libros que se coeditaban en países extranjeros. Pero ilustrar no es lo mismo que dibujar. Y yo no sabía nada de ilustración. Aquellos libritos fueron un training salvaje: aprendí lo que era la sangre, una caja de texto, un pliegue, que no puede haber detalle en el lomo, cómo plantear una escena… ¡todo era nuevo! Tuve que repetir bastantes ilustraciones, pero perseveré porque sentía que ese era, finalmente, mi sitio, la profesión donde debía estar.

Cuando ya llevaba unos cuantos libros publicados, empecé a sentir que me encasillaba y que necesitaba ampliar mi horizonte creativo. Fue entonces cuando me hablaron de la Escola de la Dona, en el espacio Francesca Bonnemaison, y me enrolé en un curso de proyecto con Ignasi Blanch, desarrollando mi primer álbum ilustrado integral, Cara de pájaro. Al año siguiente, asistí a un taller con Roger Olmos que me cambió la forma de plantear el color y los espacios, y creé La montaña de libros más alta del mundo.

Esa fue mi entrada en el mundo álbum, y ya jamás he salido. Adoro el formato y sus infinitas posibilidades. En mi casa, tengo una gran colección de álbumes ilustrados. Cuando tengo dudas, acudo a ellos. Me gusta pensar que han sido mis otros maestros.
© Rocio Bonilla

2. ¿Recuerdas tus cuentos favoritos de pequeña? ¿Crees que te han influido en tu trabajo?

Yo iba a un colegio muy pequeño, de una sola línea, con una biblioteca igual de diminuta. Una tarde a la semana hacíamos servicio de préstamo. Yo corría para llegar de las primeras y poder escoger los cuentos de Fina Rifà, Maria Rius o Apel.les Mestres (recuerdo especialmente su Sirenita), grandes figuras de la ilustración catalana. Catalunya tiene una tradición impresionante de literatura infantil.

En mi casa no faltaban los libros. Recuerdo especialmente la colección de Los Hollister. Me había leído los 33 títulos en bucle, no sé cuántas veces, aunque en realidad devoraba todo
aquello que me caía en las manos, desde Mortadelo y Filemón, pasando por Esther y su mundo, Los cinco o Conan el Bárbaro (mi favorito a los nueve años).

Nuestro propio bagaje no sólo influye, sino que es fundamental. Tanto por formación como por experiencia vital. Nos construye y nos condiciona. Da forma a nuestro estilo, a quienes somos y a cómo explicamos historias.

Tengo una auténtica obsesión con la expresividad y el movimiento de los personajes por culpa del cómic, la animación clásica, la Pantera Rosa y los Looney Tunes (pobre Coyote). Mis historias siempre están llenas de humor y hasta de cierto gamberrismo.

En la carrera me especialicé en imagen, por lo que el mundo de la fotografía y el cine han sido otros factores también muy influyentes en mi estilo, no tanto en cuanto a estética, sino a nivel de composición de espacio. Siempre me dicen que soy muy cinematográfica en mi concepción de la escena.

3. ¿Cuáles son tus referentes actuales?

La verdad es que, en la actualidad, no tengo unos referentes muy marcados. Cuando empezaba era mucho más groupie, por ejemplo, con Oliver Jeffers. Pero ahora, a nivel de inspiración, me gusta el trabajo de muchos ilustradores distintos. A veces me pueden llamar la atención o parecerme interesantes por su estilo, otras por su planteamiento cromático, por su sensibilidad o a veces es simplemente un libro determinado el que me emociona.

No sé, es difícil reducirlos a una shortlist, pero te diría, por ejemplo, Sydney Smith por su pincelada, Olivier Tallec por su forma de expresar el humor, Isabelle Arsenault y Maria Chiara Da Giorgio por su delicadeza. Como libro, me viene a la cabeza Un grand jour de rien de Beatrice Alemagna, ejemplo de cómo una historia, sencilla en apariencia, puede explicar tantas cosas. Como artista en estado puro, sin duda, Gusti. Mantiene intacta su creatividad de niño. Te monta un libro con lo que tenga a mano: un boli, ceras, o lo que sea. Para él, la técnica o el estilo es un puro transmisor y herramienta para canalizar lo que surge de su mente, absolutamente prodigiosa. Su Elefante encadenado es poesía y Es muy fácil viajar con un oso una gamberrada exquisita.

4. ¿De dónde surgió la idea de tu primer libro?

Cuando me matriculé en la Bonnemaison, en el curso de proyecto, teníamos que escoger un texto para ilustrarlo y desarrollarlo en formato álbum, bajo la supervisión y tutoría de Ignasi Blanch, como si se tratase de un encargo profesional. 

Fue entonces cuando decidí escribir mi propio texto, ya que sentía que tenía mis propias historias que contar. Y así fue como creé Cara de pájaro, que nació inspirado en una frase hecha, una expresión que solía decir mi madre, "menudo pájaro está hecho éste" y la reacción de un niño, que inocentemente intenta encontrar una explicación a algo que no entiende, explorando, investigando, con esa curiosidad infantil innata y aplicando su propia lógica, a veces aplastante, a veces surrealista.


5. ¿Cómo fue tu primera experiencia como autora profesional? ¿Quién te dio la oportunidad?

Cuando acabé de ilustrar Cara de pájaro, busqué un escanista profesional. Me gasté el dinero que no tenía en hacer una maqueta y me fui a Bolonia, a la feria internacional más importante en el ámbito de la literatura infantil. No tenía ninguna cita, pero me tiré a la piscina. Con todo el morro, abordé al primer editor que vi solo. Y así conocí a Josep Gregori, el director de Editorial Bromera. Ojeó mi maqueta y me la compró. Es curioso que, desde Barcelona, tuviese que viajar a Italia para conocer a mi editor valenciano. 
© Rocio Bonilla
                 
Siempre he considerado que, aunque ya llevase dos años publicando, Cara de pájaro fue mi primer "proyecto serio". Su publicación marcó un cambio de planteamiento en mi orientación profesional y me abrió la puerta de Bromera que, a día de hoy, sigue siendo mi editorial madre.

Después llegarían La montaña de libros más alta del mundo y ¿De qué color es un beso?, álbum que me catapultó al panorama nacional e internacional.
© Rocio Bonilla

6. Sobre el proceso de escritura, ¿cuánto tiempo te lleva escribir una historia? ¿Dónde buscas la inspiración o los posibles temas?

Respecto al tiempo, depende. Hay historias que surgen de forma rápida y fluida y otras que se resisten un poquito más. Por definición, un álbum sería aquel formato en que el texto o las ilustraciones, por sí mismos, no son autónomos, sino que se necesitan mutuamente para tener una historia completa y redonda. Bailan juntos, se complementan, se enriquecen. Por ello, cuando concibo historias para álbum, normalmente las imágenes van creciendo en paralelo a la escritura.
© Rocio Bonilla

Hace dos años quise abordar historias más largas, con tramas más entretejidas y personajes de continuidad, y empecé la colección de narrativa de Lucas Kent & Greta Rouge. Aunque finalmente la ilustré yo, quise plantearme la parte de la escritura como si otro ilustrador fuese a hacer la parte gráfica. Por lo tanto, el reto fue escribir, por primera vez, prescindiendo del apoyo de las imágenes, pensando solo en el texto, asumiendo que éste debía ser autónomo, contener significado completo, sin depender de las ilustraciones.

En cuanto a los temas, sin lugar a duda, me inspiro en la cotidianidad: amigos, familia, dinámicas, vivencias, actualidad, recuerdos. La realidad supera siempre a la ficción. O casi siempre.
© Rocio Bonilla

7. Proceso y metodología, ¿cómo te organizas y trabajas? ¿Podrías describirme tu día a día?

Tengo el estudio en mi casa y soy bastante disciplinada. Me levanto, tomo café con leche de arroz, leo la prensa, contesto emails y me pongo a trabajar.
Trabajo a caballo entre un piso de Barcelona, mi casa en la montaña (Camprodon) y Friburgo (Alemania), donde vive mi pareja. Lo bueno de mi trabajo es que puedo desarrollarlo prácticamente desde cualquier sitio, y no soy demasiado friki en cuanto a las necesidades del espacio: únicamente necesito luz natural y silencio. ¿Únicamente, he dicho? Como si fuera tan fácil, jaja…

Depende del momento del proyecto en el que esté, trabajo bien con el portátil, escribiendo, con el bloc bocetando, con las acuarelas haciendo el arte final, o con la tableta retocando las ilustraciones ya digitalizadas.

Soy absolutamente fiel a la acuarela y al lápiz. Siempre me ha gustado mucho el lápiz. Empecé a usar la acuarela cuando empecé a ilustrar para ámbito editorial, porque me pareció la manera más fácil. Empecé con las escolares Milán de mis hijos. Sí, las de 3 euros. Veo las ilustraciones de aquella época y me pregunto cómo era capaz de hacerlo. ¡pero lo hacía! Y con papeles malísimos y baratos. Ahora no puedo si no es con Archer. Definitivamente, me he aburguesado.
© Rocio Bonilla

No, fuera bromas, me encanta la acuarela porque tiene esa parte de voluntad propia. Es indomable muchas veces. Tú quieres hacer esto, pero la acuarela quiere hacer lo otro. Este componente de accidente creo que aporta mucho valor a mis ilustraciones. Yo no podría ser copista, soy incapaz de replicar… Ya me cuesta lo suyo pasar del boceto al original… imagínate. La acuarela hace que cada ilustración tenga este punto de único.

Más tarde, con Súperpoderes y Súpertesoros, empecé a utilizar el collage, y me encantó. De hecho, me planteo por qué no lo utilizo más.
© Rocio Bonilla

8. ¿Cuál es tu objetivo como autora e ilustradora? ¿Qué mensaje quieres transmitir a través de tus obras?

Mi objetivo es crear libros de calidad, esperar que lleguen a muchas personas y ganarme la vida con ello. A menudo, en el ámbito editorial, se ha relacionado la calidad con el libro "de autor", la pieza minoritaria, independiente, de tirada pequeña, menospreciando el libro de gran recorrido comercial. Yo creo que una cosa no está reñida con la otra. Mis libros se venden mucho, sí, pero yo sigo buscando la excelencia en mi trabajo, poder decir que construyo cada nuevo proyecto a base de esfuerzo, paciencia, rigor, pasión, ambición, constancia, humildad, tiempo, respeto y amor. Ese sería mi decálogo. Me sentiría muy orgullosa sabiendo que las siguientes generaciones de ilustradores se inspiran en mí, como yo he hecho con mis antecesores.
© Rocio Bonilla

No me gustan las moralinas, ni decirle a nadie que debe o no debe pensar, ser o hacer, por lo que huyo de mensajes, principios y cosas de ese tipo. A la gente le gusta analizar, etiquetar, categorizar y habitualmente me elogian que transmita valores, en mis libros. A mí me gusta pensar que simplemente cuento historias honestas, que me divierten y emocionan mientras las estoy creando. Por ello espero que también diviertan y emocionen a aquellos que las lean. Como decía Martin Salisbury, los buenos ilustradores son aquellos que plantean retos a sus pequeños lectores y no los dejan indiferentes.


9. ¿Estás trabajando en un nuevo libro? ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Justo acabamos de cerrar la maquetación de Lucas y Greta 4 y he empezado a darle vueltas a un nuevo álbum que, si todo va bien, saldrá en primavera de 2027. Estoy muy, muy al principio, apenas tengo un germen.
© Rocio Bonilla

También acabo de entrar en un proyecto para la Casa Batlló. No es un libro, sino algo relacionado con la visita virtual. Me hace muchísima ilusión, porque, en cierta manera, siento que es como formar un poquito parte de la historia de mi ciudad.


10. Un último consejo a las que como tú, quieran dedicarse a esto:

Perseverancia y honestidad. Forjar un trabajo de calidad, personal, y creer en él.
Y un poquito más arriba habéis leído mi decálogo. Yo lo tengo enmarcado en mi estudio.
© Rocio Bonilla




Para obtener más información sobre Rocio, puedes visitar su web.
Puedes seguirla en sus dos perfiles de Instagram:
En rocio_bonilla_illustration muestra su trabajo, libros, ventas temporales de ilustraciones, fechas de firmas y festivales.
En gildaylapetitemaison comparte otras facetas creativas desde su estudio en la montaña.



📬 ¿Te ha gustado este artículo?


Cada mes envío Apuntes de mes, una carta donde comparto procesos creativos, libros, ilustración y todo aquello que va ocurriendo entre proyecto y proyecto.

👉 Suscríbete aquí

martes, 14 de julio de 2026

Cuando la ilustración también forma parte de una boda

La ilustración puede estar presente mucho antes del «sí, quiero»... y seguir siendo un recuerdo mucho después


Hace unos años tuve la oportunidad de realizar varios proyectos de ilustración para bodas. Uno de ellos fue la invitación de mi propia boda y otro el de una pareja que buscaba una invitación completamente personalizada. Fueron proyectos muy distintos a los álbumes ilustrados en los que suelo trabajar, pero con algo en común: contar una historia a través de las imágenes.
Mi invitación de boda: Ricardo y Laia

Con el paso del tiempo, mi trabajo se ha centrado principalmente en la ilustración editorial y la literatura infantil. Aun así, siempre he pensado que una boda también puede contarse a través de la ilustración. Desde la invitación hasta los pequeños detalles de la celebración, cada elemento puede convertirse en un recuerdo con identidad propia.
Invitación de boda de Dani y Patri

Por eso he decidido recuperar este servicio.

Cada proyecto nace de una conversación con la pareja. Me gusta conocer cómo os conocisteis, qué tipo de celebración habéis imaginado o qué pequeños detalles os definen. A partir de ahí desarrollo una ilustración original, iniciada a lápiz y pintada con acuarela o acrílico, con acabado digital para su reproducción, que se convierte en la imagen de vuestra boda.

Además de las invitaciones de boda ilustradas, también puedo diseñar el resto de la papelería de boda para mantener una identidad visual coherente: Save the Date, marca sitios (con ilustraciones personalizadas de los invitados), minutas, Seating Plan, tarjetas de agradecimiento y otros elementos gráficos.

Como concibo la ilustración realizada con técnicas tradicionales, también puedo entregar el original, una pieza única para enmarcar como recuerdo de ese día tan especial.

Y si queréis que la ilustración forme parte también del día de la celebración, ofrezco un servicio de Live Art, realizando ilustraciones en directo para capturar algunos de los momentos más especiales de vuestra boda.

No trabajo con plantillas. Cada proyecto se crea desde cero para reflejar vuestra historia y vuestra forma de celebrar ese día.
Esbozos y propuesta para la invitación de Dani y Patri


Si estáis organizando vuestra boda y os gustaría que la ilustración también formara parte de ella, podéis encontrar más información y solicitar presupuesto a través de mi perfil en Bodas.net

Porque algunas historias también merecen ser contadas a través de la ilustración.


Quizá también te interese...

Si quieres conocer un poco más sobre estos proyectos, aquí puedes ver los artículos que publiqué en su momento:



📬 ¿Te ha gustado este artículo?


Cada mes envío Apuntes de mes, una carta donde comparto procesos creativos, libros, ilustración y todo aquello que va ocurriendo entre proyecto y proyecto.

👉 Suscríbete aquí