miércoles, 2 de septiembre de 2026

Ilustrando a... Rocio Bonilla

Bienvenida a esta sección de entrevistas a autoras integrales de álbum ilustrado cuyo objetivo es conocer sus procesos de creación y visibilizar su obra.

Hoy te presento el trabajo de... Rocio Bonilla



1. Tus inicios. ¿Cuál es tu formación académica? ¿Cuándo te interesaste por la ilustración y en especial, por el álbum ilustrado?

Con 17 años dije que quería estudiar Bellas Artes y casi le provoqué un infarto a mi padre. Yo era una niña de sobresalientes. Los había obtenido absolutamente en todas las asignaturas a lo largo de mi escolarización, por lo que el pobre hombre dedujo que su hija escogería, como poco, un doble grado en Económicas y Derecho. Pero yo lo tenía muy claro: dibujaba desde siempre, desde que tengo memoria.

Sin embargo, después de licenciarme, al azar me llevó a deambular por distintas disciplinas, como la fotografía, el muralismo, la pedagogía o la publicidad. Cuando digo publicidad, la gente piensa que hablo de ser creativa en una agencia, o algo así… pero no. Yo era directora de castings y buscaba actores y modelos para anuncios, series, televisión. Estuve estos doce años sin coger un lápiz, lo cual ahora me parece increíble.

Fue con el nacimiento de mi primera hija cuando volví a tomar contacto con los cuentos, los libros ilustrados… ¡y algo se removió en mí! Volví a dibujar, a pintar murales y a crear mis propios personajes.
© Rocio Bonilla

Otra vez por azar, una editorial contactó conmigo y empecé a ilustrar libritos muy modestos, pequeñas colecciones sobre hábitos o conocimientos, libros que se coeditaban en países extranjeros. Pero ilustrar no es lo mismo que dibujar. Y yo no sabía nada de ilustración. Aquellos libritos fueron un training salvaje: aprendí lo que era la sangre, una caja de texto, un pliegue, que no puede haber detalle en el lomo, cómo plantear una escena… ¡todo era nuevo! Tuve que repetir bastantes ilustraciones, pero perseveré porque sentía que ese era, finalmente, mi sitio, la profesión donde debía estar.

Cuando ya llevaba unos cuantos libros publicados, empecé a sentir que me encasillaba y que necesitaba ampliar mi horizonte creativo. Fue entonces cuando me hablaron de la Escola de la Dona, en el espacio Francesca Bonnemaison, y me enrolé en un curso de proyecto con Ignasi Blanch, desarrollando mi primer álbum ilustrado integral, Cara de pájaro. Al año siguiente, asistí a un taller con Roger Olmos que me cambió la forma de plantear el color y los espacios, y creé La montaña de libros más alta del mundo.

Esa fue mi entrada en el mundo álbum, y ya jamás he salido. Adoro el formato y sus infinitas posibilidades. En mi casa, tengo una gran colección de álbumes ilustrados. Cuando tengo dudas, acudo a ellos. Me gusta pensar que han sido mis otros maestros.
© Rocio Bonilla

2. ¿Recuerdas tus cuentos favoritos de pequeña? ¿Crees que te han influido en tu trabajo?

Yo iba a un colegio muy pequeño, de una sola línea, con una biblioteca igual de diminuta. Una tarde a la semana hacíamos servicio de préstamo. Yo corría para llegar de las primeras y poder escoger los cuentos de Fina Rifà, Maria Rius o Apel.les Mestres (recuerdo especialmente su Sirenita), grandes figuras de la ilustración catalana. Catalunya tiene una tradición impresionante de literatura infantil.

En mi casa no faltaban los libros. Recuerdo especialmente la colección de Los Hollister. Me había leído los 33 títulos en bucle, no sé cuántas veces, aunque en realidad devoraba todo
aquello que me caía en las manos, desde Mortadelo y Filemón, pasando por Esther y su mundoLos cinco o Conan el Bárbaro (mi favorito a los nueve años).

Nuestro propio bagaje no sólo influye, sino que es fundamental. Tanto por formación como por experiencia vital. Nos construye y nos condiciona. Da forma a nuestro estilo, a quienes somos y a cómo explicamos historias.

Tengo una auténtica obsesión con la expresividad y el movimiento de los personajes por culpa del cómic, la animación clásica, la Pantera Rosa y los Looney Tunes (pobre Coyote). Mis historias siempre están llenas de humor y hasta de cierto gamberrismo.

En la carrera me especialicé en imagen, por lo que el mundo de la fotografía y el cine han sido otros factores también muy influyentes en mi estilo, no tanto en cuanto a estética, sino a nivel de composición de espacio. Siempre me dicen que soy muy cinematográfica en mi concepción de la escena.

3. ¿Cuáles son tus referentes actuales?

La verdad es que, en la actualidad, no tengo unos referentes muy marcados. Cuando empezaba era mucho más groupie, por ejemplo, con Oliver Jeffers. Pero ahora, a nivel de inspiración, me gusta el trabajo de muchos ilustradores distintos. A veces me pueden llamar la atención o parecerme interesantes por su estilo, otras por su planteamiento cromático, por su sensibilidad o a veces es simplemente un libro determinado el que me emociona.

No sé, es difícil reducirlos a una shortlist, pero te diría, por ejemplo, Sydney Smith por su pincelada, Olivier Tallec por su forma de expresar el humor, Isabelle ArsenaultMaria Chiara Da Giorgio por su delicadeza. Como libro, me viene a la cabeza Un grand jour de rien de Beatrice Alemagna, ejemplo de cómo una historia, sencilla en apariencia, puede explicar tantas cosas. Como artista en estado puro, sin duda, Gusti. Mantiene intacta su creatividad de niño. Te monta un libro con lo que tenga a mano: un boli, ceras, o lo que sea. Para él, la técnica o el estilo es un puro transmisor y herramienta para canalizar lo que surge de su mente, absolutamente prodigiosa. Su Elefante encadenado es poesía y Es muy fácil viajar con un oso una gamberrada exquisita.

4. ¿De dónde surgió la idea de tu primer libro?

Cuando me matriculé en la Bonnemaison, en el curso de proyecto, teníamos que escoger un texto para ilustrarlo y desarrollarlo en formato álbum, bajo la supervisión y tutoría de Ignasi Blanch, como si se tratase de un encargo profesional. 

Fue entonces cuando decidí escribir mi propio texto, ya que sentía que tenía mis propias historias que contar. Y así fue como creé Cara de pájaro, que nació inspirado en una frase hecha, una expresión que solía decir mi madre, "menudo pájaro está hecho éste" y la reacción de un niño, que inocentemente intenta encontrar una explicación a algo que no entiende, explorando, investigando, con esa curiosidad infantil innata y aplicando su propia lógica, a veces aplastante, a veces surrealista.


5. ¿Cómo fue tu primera experiencia como autora profesional? ¿Quién te dio la oportunidad?

Cuando acabé de ilustrar Cara de pájaro, busqué un escanista profesional. Me gasté el dinero que no tenía en hacer una maqueta y me fui a Bolonia, a la feria internacional más importante en el ámbito de la literatura infantil. No tenía ninguna cita, pero me tiré a la piscina. Con todo el morro, abordé al primer editor que vi solo. Y así conocí a Josep Gregori, el director de Editorial Bromera. Ojeó mi maqueta y me la compró. Es curioso que, desde Barcelona, tuviese que viajar a Italia para conocer a mi editor valenciano. 
© Rocio Bonilla
                 
Siempre he considerado que, aunque ya llevase dos años publicando, Cara de pájaro fue mi primer "proyecto serio". Su publicación marcó un cambio de planteamiento en mi orientación profesional y me abrió la puerta de Bromera que, a día de hoy, sigue siendo mi editorial madre.

Después llegarían La montaña de libros más alta del mundo y ¿De qué color es un beso?, álbum que me catapultó al panorama nacional e internacional.
© Rocio Bonilla

6. Sobre el proceso de escritura, ¿cuánto tiempo te lleva escribir una historia? ¿Dónde buscas la inspiración o los posibles temas?

Respecto al tiempo, depende. Hay historias que surgen de forma rápida y fluida y otras que se resisten un poquito más. Por definición, un álbum sería aquel formato en que el texto o las ilustraciones, por sí mismos, no son autónomos, sino que se necesitan mutuamente para tener una historia completa y redonda. Bailan juntos, se complementan, se enriquecen. Por ello, cuando concibo historias para álbum, normalmente las imágenes van creciendo en paralelo a la escritura.
© Rocio Bonilla

Hace dos años quise abordar historias más largas, con tramas más entretejidas y personajes de continuidad, y empecé la colección de narrativa de Lucas Kent & Greta RougeAunque finalmente la ilustré yo, quise plantearme la parte de la escritura como si otro ilustrador fuese a hacer la parte gráfica. Por lo tanto, el reto fue escribir, por primera vez, prescindiendo del apoyo de las imágenes, pensando solo en el texto, asumiendo que éste debía ser autónomo, contener significado completo, sin depender de las ilustraciones.

En cuanto a los temas, sin lugar a duda, me inspiro en la cotidianidad: amigos, familia, dinámicas, vivencias, actualidad, recuerdos. La realidad supera siempre a la ficción. O casi siempre.
© Rocio Bonilla

7. Proceso y metodología, ¿cómo te organizas y trabajas? ¿Podrías describirme tu día a día?

Tengo el estudio en mi casa y soy bastante disciplinada. Me levanto, tomo café con leche de arroz, leo la prensa, contesto emails y me pongo a trabajar.
Trabajo a caballo entre un piso de Barcelona, mi casa en la montaña (Camprodon) y Friburgo (Alemania), donde vive mi pareja. Lo bueno de mi trabajo es que puedo desarrollarlo prácticamente desde cualquier sitio, y no soy demasiado friki en cuanto a las necesidades del espacio: únicamente necesito luz natural y silencio. ¿Únicamente, he dicho? Como si fuera tan fácil, jaja…

Depende del momento del proyecto en el que esté, trabajo bien con el portátil, escribiendo, con el bloc bocetando, con las acuarelas haciendo el arte final, o con la tableta retocando las ilustraciones ya digitalizadas.

Soy absolutamente fiel a la acuarela y al lápiz. Siempre me ha gustado mucho el lápiz. Empecé a usar la acuarela cuando empecé a ilustrar para ámbito editorial, porque me pareció la manera más fácil. Empecé con las escolares Milán de mis hijos. Sí, las de 3 euros. Veo las ilustraciones de aquella época y me pregunto cómo era capaz de hacerlo. ¡pero lo hacía! Y con papeles malísimos y baratos. Ahora no puedo si no es con Archer. Definitivamente, me he aburguesado.
© Rocio Bonilla

No, fuera bromas, me encanta la acuarela porque tiene esa parte de voluntad propia. Es indomable muchas veces. Tú quieres hacer esto, pero la acuarela quiere hacer lo otro. Este componente de accidente creo que aporta mucho valor a mis ilustraciones. Yo no podría ser copista, soy incapaz de replicar… Ya me cuesta lo suyo pasar del boceto al original… imagínate. La acuarela hace que cada ilustración tenga este punto de único.

Más tarde, con Súperpoderes y Súpertesoros, empecé a utilizar el collage, y me encantó. De hecho, me planteo por qué no lo utilizo más.
© Rocio Bonilla

8. ¿Cuál es tu objetivo como autora e ilustradora? ¿Qué mensaje quieres transmitir a través de tus obras?

Mi objetivo es crear libros de calidad, esperar que lleguen a muchas personas y ganarme la vida con ello. A menudo, en el ámbito editorial, se ha relacionado la calidad con el libro "de autor", la pieza minoritaria, independiente, de tirada pequeña, menospreciando el libro de gran recorrido comercial. Yo creo que una cosa no está reñida con la otra. Mis libros se venden mucho, sí, pero yo sigo buscando la excelencia en mi trabajo, poder decir que construyo cada nuevo proyecto a base de esfuerzo, paciencia, rigor, pasión, ambición, constancia, humildad, tiempo, respeto y amor. Ese sería mi decálogo. Me sentiría muy orgullosa sabiendo que las siguientes generaciones de ilustradores se inspiran en mí, como yo he hecho con mis antecesores.
© Rocio Bonilla

No me gustan las moralinas, ni decirle a nadie que debe o no debe pensar, ser o hacer, por lo que huyo de mensajes, principios y cosas de ese tipo. A la gente le gusta analizar, etiquetar, categorizar y habitualmente me elogian que transmita valores, en mis libros. A mí me gusta pensar que simplemente cuento historias honestas, que me divierten y emocionan mientras las estoy creando. Por ello espero que también diviertan y emocionen a aquellos que las lean. Como decía Martin Salisbury, los buenos ilustradores son aquellos que plantean retos a sus pequeños lectores y no los dejan indiferentes.


9. ¿Estás trabajando en un nuevo libro? ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Justo acabamos de cerrar la maquetación de Lucas y Greta 4 y he empezado a darle vueltas a un nuevo álbum que, si todo va bien, saldrá en primavera de 2027. Estoy muy, muy al principio, apenas tengo un germen.
© Rocio Bonilla

También acabo de entrar en un proyecto para la Casa Batlló. No es un libro, sino algo relacionado con la visita virtual. Me hace muchísima ilusión, porque, en cierta manera, siento que es como formar un poquito parte de la historia de mi ciudad.


10. Un último consejo a las que como tú, quieran dedicarse a esto:

Perseverancia y honestidad. Forjar un trabajo de calidad, personal, y creer en él.
Y un poquito más arriba habéis leído mi decálogo. Yo lo tengo enmarcado en mi estudio.
© Rocio Bonilla




Para obtener más información sobre Rocio, puedes visitar su web.
Puedes seguirla en sus dos perfiles de Instagram:
En rocio_bonilla_illustration muestra su trabajo, libros, ventas temporales de ilustraciones, fechas de firmas y festivales.
En gildaylapetitemaison comparte otras facetas creativas desde su estudio en la montaña.



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martes, 14 de julio de 2026

Cuando la ilustración también forma parte de una boda

La ilustración puede estar presente mucho antes del «sí, quiero»... y seguir siendo un recuerdo mucho después


Hace unos años tuve la oportunidad de realizar varios proyectos de ilustración para bodas. Uno de ellos fue la invitación de mi propia boda y otro el de una pareja que buscaba una invitación completamente personalizada. Fueron proyectos muy distintos a los álbumes ilustrados en los que suelo trabajar, pero con algo en común: contar una historia a través de las imágenes.
Mi invitación de boda: Ricardo y Laia

Con el paso del tiempo, mi trabajo se ha centrado principalmente en la ilustración editorial y la literatura infantil. Aun así, siempre he pensado que una boda también puede contarse a través de la ilustración. Desde la invitación hasta los pequeños detalles de la celebración, cada elemento puede convertirse en un recuerdo con identidad propia.
Invitación de boda de Dani y Patri

Por eso he decidido recuperar este servicio.

Cada proyecto nace de una conversación con la pareja. Me gusta conocer cómo os conocisteis, qué tipo de celebración habéis imaginado o qué pequeños detalles os definen. A partir de ahí desarrollo una ilustración original, iniciada a lápiz y pintada con acuarela o acrílico, con acabado digital para su reproducción, que se convierte en la imagen de vuestra boda.

Además de las invitaciones de boda ilustradas, también puedo diseñar el resto de la papelería de boda para mantener una identidad visual coherente: Save the Date, marca sitios (con ilustraciones personalizadas de los invitados), minutas, Seating Plan, tarjetas de agradecimiento y otros elementos gráficos.

Como concibo la ilustración realizada con técnicas tradicionales, también puedo entregar el original, una pieza única para enmarcar como recuerdo de ese día tan especial.

Y si queréis que la ilustración forme parte también del día de la celebración, ofrezco un servicio de Live Art, realizando ilustraciones en directo para capturar algunos de los momentos más especiales de vuestra boda.

No trabajo con plantillas. Cada proyecto se crea desde cero para reflejar vuestra historia y vuestra forma de celebrar ese día.
Esbozos y propuesta para la invitación de Dani y Patri


Si estáis organizando vuestra boda y os gustaría que la ilustración también formara parte de ella, podéis encontrar más información y solicitar presupuesto a través de mi perfil en Bodas.net

Porque algunas historias también merecen ser contadas a través de la ilustración.


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Si quieres conocer un poco más sobre estos proyectos, aquí puedes ver los artículos que publiqué en su momento:



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lunes, 6 de julio de 2026

Ilustrando a... Mireia Aleu

Bienvenido/a a esta sección de entrevistas a autoras integrales de álbum ilustrado cuyo objetivo es conocer sus procesos de creación y visibilizar su obra.

Hoy te presento el trabajo de... Mireia Aleu

1. Tus inicios. ¿Cuál es tu formación académica? ¿Cuándo te interesaste por la ilustración y en especial, por el álbum ilustrado?

Mi formación de base es la Ingeniería en Diseño de Producto por Elisava, de donde me viene la parte más estructural, pero luego hice el Postgrado en Ilustración Infantil y Juvenil en Eina. El interés real por el álbum ilustrado renació al ser madre: volver a conectar con los cuentos y la infancia me despertó de nuevo ese amor tan fuerte que tenía de pequeña por el arte, la lectura y la escritura.
Libros publicados por Mireia Aleu

2. ¿Recuerdas tus cuentos favoritos de pequeña? ¿Crees que te han influido en tu trabajo?

Sí, me fascinaban los libros mudos o de buscar detalles, como los de Roser Capdevila. Pasaba horas inventándome las tramas, siendo yo la propia narradora. Eso influye directamente en mi trabajo actual: concibo el álbum ilustrado como un espacio interactivo y libre donde el lector también tiene el poder de imaginar la historia.

3. ¿Cuáles son tus referentes actuales?

En literatura infantil me encantan clásicos como Richard Scarry o el autor japonés Noboru Baba, además de muchos ilustradores actuales que me inspiran cada día. Pero si te soy sincera, mis mayores referentes están fuera del papel: me inspiran muchísimo el cine, la fotografía, las revistas y, sobre todo, las escenas de la vida real.

4. ¿De dónde surgió la idea de tu primer libro?

Surgió directamente de mi propia experiencia con la maternidad, en concreto durante mi segundo embarazo y el nacimiento de mi segundo hijo. Es una historia muy íntima donde él es el protagonista absoluto de toda la aventura.
‘Pequeñísimo’ obra ganadora del Premio de Álbum Ilustrado de Fuengirola © Mireia Aleu

5. ¿Cómo fue tu primera experiencia como autora profesional? ¿Quién te dio la oportunidad?

Fue un arranque de ensueño. Mi primer proyecto ganó el Premio de Álbum Ilustrado de Fuengirola y, gracias a ese reconocimiento, la editorial Oqo Editora lo publicó. Pasar de un cuaderno a ver el libro editado profesionalmente fue una experiencia inolvidable y el mejor empujón para arrancar.
Mireia recibiendo el Premio de Álbum Ilustrado de Fuengirola

6. Sobre el proceso de escritura, ¿cuánto tiempo te lleva escribir una historia? ¿Dónde buscas la inspiración o los posibles temas?

No tengo un proceso lineal y suelo trabajar en varios proyectos en paralelo; mientras ilustro uno, mi cabeza ya cocina el siguiente. Casi nunca escribo en el escritorio: me pilla desconectada, apunto las ideas en bruto en las notas del móvil y luego las pulo en el estudio. La inspiración es mi día a día; al estar con mis hijos revivo mi propia infancia y de ahí sale todo.
Mireia Aleu trabajando en su estudio

7. Proceso y metodología, ¿cómo te organizas y trabajas? ¿Podrías describirme tu día a día?

Mi rutina se adapta al horario escolar de mis hijos. Al dejarlos a la escuela, vengo directa al estudio, me organizo y ejecuto. Mi proceso es muy artesanal y lo hago todo a mano: pintar, dibujar, colorear y luego escanear, limpiar y maquetar en digital. Esto lo compagino con reuniones con editores para refinar proyectos y la búsqueda de nuevos proyectos.
CATA LA SURICATA © Mireia Aleu

8. ¿Cuál es tu objetivo como autora e ilustradora? ¿Qué mensaje quieres transmitir a través de tus obras?

Mi objetivo es seguir creando obra propia. Escribir e ilustrar te permite jugar con dos lenguajes: si la imagen ya cuenta algo, el texto puede decir otra cosa y hacer al lector coprotagonista. Busco diversión y un punto de locura; huyo de las moralinas. No quiero explicarle a un niño qué es el miedo, prefiero que lo sienta y empatice con la historia.
CATA LA SURICATA © Mireia Aleu

9. ¿Estás trabajando en un nuevo libro? ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Estoy con varios a la vez y para edades muy distintas: una colección de 0 a 3 años, otra para primeros lectores y otra para mayores de 8 años. Busco que tengan una experiencia de lectura muy positiva equilibrando bien texto e imagen. También preparo libros de "busca y encuentra" llenos de detalles y personajes haciendo cosas, que es lo que define mi estilo.

10. Un último consejo a las que como tú, quieran dedicarse a esto:

El mejor consejo es tenerlo muy, muy claro. En mi caso fue una apuesta firme. Este oficio requiere muchísima ilusión, ganas y un gran esfuerzo diario al que terminas dedicando tu vida entera. Si tienes esa determinación y enfocas toda tu energía en este fin, lo demás va viniendo rodado.
Guardas de "Las gallinas no vuelan" © Mireia Aleu


Para obtener más información sobre Mireia Aleu, puedes seguirla en Instagram


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miércoles, 3 de junio de 2026

Cómo hacer un market... y no morir en el intento

Mi paradita sería tal que así

Ir a una feria parece una idea romántica hasta que estás a las 7:15 de la mañana cargando una maleta con 14 kilos de prints, una estructura imposible de Ikea y una totebag llena de pinzas.

Entonces recuerdas que, técnicamente, tú solo querías dibujar.

Pero aquí estamos.

Porque hacer un market no consiste únicamente en "poner cosas encima de una mesa". Consiste en convertir un metro cuadrado en un pequeño universo visual capaz de atraer miradas, invitar a entrar y, con suerte, vender algo más que stickers a última hora.

Después de varias ferias de ilustración a mis espaldas y mesas diminutas donde he intentado hacer convivir prints, postales, libros y mi dignidad física, he reunido algunas cosas que ojalá alguien me hubiera contado antes.

Tu stand no es una mesa. Es un escaparate.


Este es probablemente el cambio mental más importante.

Muchas ilustradoras montamos nuestras primeras ferias como si estuviéramos haciendo una mudanza emocional:
LO LLEVAMOS TODO.

Resultado:
- demasiados prints,
- demasiados tamaños,
- demasiados colores,
- demasiadas decisiones para quien mira.

Y cuando todo destaca, en realidad no destaca nada.

Un stand tiene que poder entenderse en pocos segundos.

La gente debería captar rápidamente:
- qué haces,
- cuál es tu estilo,
- y qué producto es el protagonista.

Por eso funciona tan bien pensar el stand como un escaparate y no como un almacén ilustrado.

Pam López compartía hace poco en Instagram un consejo muy útil sobre cómo organizar una mesa pequeña: trabajar la jerarquía visual y colocar los elementos según su importancia, no simplemente "donde caben". Y tiene muchísimo sentido.

Una ilustración protagonista.
Productos secundarios.
Y pequeños detalles que se descubren cuando alguien ya se ha acercado.

La gente decide en dos segundos


En una feria nadie analiza tu mesa con calma zen.

La mayoría de personas pasan andando.
Escanean.
Y deciden.

Por eso:
- lo más potente debería estar a la altura de los ojos,
- conviene crear diferentes alturas,
y es importante evitar que todo quede plano sobre la mesa.

Los stands que mejor funcionan suelen tener una cosa en común: se leen desde lejos.

Y aquí entra una palabra mágica: 
verticalidad.
Keiko Nabila Yamazaki

El arte de sobrevivir a un metro cuadrado


Cuando te asignan una mesa de 1 metro entiendes rápidamente que el verdadero lujo no es el espacio.

Es crecer hacia arriba.

Las ilustradoras que hacen muchas ferias suelen desarrollar soluciones casi arquitectónicas:
- rejillas,
- estructuras plegables,
- mini estanterías,
- cajas invertidas,
- atriles,
- paneles ligeros,
- ganchos,
- pinzas,
- milagros logísticos.

Porque si todo está en horizontal, tu stand desaparece visualmente entre el resto.

En eventos de autoedición o artist alley es muy común ver soluciones súper ingeniosas para ganar altura y ordenar producto sin saturar visualmente la mesa.

Maki.artist, por ejemplo, suele trabajar stands con bastante presencia vertical y buena lectura visual desde lejos.


También hay un elemento infravalorado que merece su momento de gloria: 
el mantel largo.

Sí, el mantel largo.

Porque no solo esconde el caos que ocurre debajo de la mesa. También ayuda a que el stand se vea más limpio, reconocible y profesional.

Y si además incluye tu identidad visual —logo, personajes, colores o nombre artístico—, funciona casi como un pequeño escaparate frontal.
Jacqueline Colley 

Los productos que realmente pagan el market


Hay productos preciosos.

Y luego están los productos que realmente sostienen económicamente la feria.

Normalmente:
- stickers,
- postales,
- mini prints,
- chapas,
- totebags,
o pequeños objetos fáciles de regalar.

Los productos asequibles ayudan muchísimo porque permiten que alguien se lleve "un trocito" de tu universo sin pensárselo demasiado.

Muchas veces los prints grandes son los que atraen la mirada.
Pero los pequeños son los que generan la compra impulsiva.

La combinación ideal suele ser:
- un producto "wow",
- uno accesible,
- y uno intermedio.

Como un menú emocional.

Muchas ilustradoras que se mueven habitualmente por markets coinciden en que los productos pequeños son los que generan más ventas impulsivas.

Stickers, prints pequeños o packs temáticos funcionan especialmente bien porque son fáciles de comprar, regalar y coleccionar.

En perfiles como Art by Alba se ve muy bien esta combinación entre producto accesible, identidad visual clara y variedad suficiente sin llegar a la saturación.


El color también vende


Uno de los mejores consejos que he leído de artistas que hacen ferias constantemente es limitar la paleta visual del stand.

Mantel.
Carteles.
Packaging.
Etiquetas.
Precios.
Expositores.

Cuando todo tiene cierta coherencia:
- el stand parece más profesional,
- tu obra destaca más,
- y la gente recuerda mejor tu mesa.

Esto se nota muchísimo cuando visitas ferias de ilustración. Hay stands que reconoces desde la otra punta del pasillo simplemente por la paleta de color o por cómo integran productos, mantel, cartelería y packaging.

Ilustradoras como Laura Tebas o LittleBethh trabajan muy bien esa sensación de universo visual coherente, donde todo parece formar parte de la misma marca y no de productos sueltos puestos sobre una mesa.


Haz una simulación antes del evento


Este consejo aparece constantemente entre ilustradoras veteranas: 
monta el stand en casa antes de la feria.

- Haz fotos.
- Prueba combinaciones.
- Mira qué se pierde.
- Qué queda demasiado lleno.
- Qué no se entiende.

Porque el día de la feria: 
tendrás sueño, alguien ocupará medio pasillo mientras descarga, no encontrarás la cinta adhesiva, y probablemente montarás en modo supervivencia.
Tu yo del futuro, montando a las 8 de la mañana medio dormida, te lo agradecerá.


La versión de Laura Orri


Laura Orri (lau.orri en Instagram), ilustradora y compañera de ferias en Bolonia, comparte algunos aprendizajes después de años montando stands y vendiendo obra en markets.




1. ¿Qué es lo primero en lo que piensas cuando montas un stand?

Lo primero que pienso es que se vean bien todas las láminas. De hecho, con mi marido monté unos stands a modo de escaparate para que estén expuestos a la vista del paseante, y más separados de la mesa.

La primera vez que decidí hacer un market, aposté por el fan art para conectar con el personaje y por consiguiente, con el público. Lo decidí porque era lo que más me gustaba: personajes de libros, historias, novelas, películas,... y pensar que la gente pudiera conectar con eso, facilita que también pueda comprar más fácilmente.

2. ¿Qué cambio ha mejorado más tus ventas o la manera en que la gente interactúa con tu mesa?

Cuento con la ventaja de tener una amiga, de hecho es mi mejor amiga, que trabaja en una entidad bancaria y es muy activa con las ventas. Me aconseja cosas como: "que nadie se lleve una lámina, tiene que llevarse dos". 
También cambié un poco el precio de las láminas: 1 a 6 €, y 2 a 10 €, intentando hacer más oferta; al final eso hace incrementar más el volumen de ventas.

Sin duda ser más proactiva, no tanto en la venta, dando una tarjeta o explicando cómo hago los dibujos. La gente se queda muchas veces mirando y no se atreve a preguntar. Entonces estar de pie, repartir tarjetas, hacer dibujos en directo,... invita a que la gente se acerque. Cuando hago dibujos en directo siempre tengo que tener a una persona extra porque viene mucha más gente, y estos llaman a más gente... Quizás no te piden el dibujo personalizado pero se quedan mirando y observando... y como tienen las láminas muy cerca, muy expuestas, acaban comprando.

3. ¿Qué productos funcionan mejor para ti?

Me he dado cuenta de que lo que mejor vendo son las láminas DIN A5 y puntos de libro. He limitado mi target. 
Invertir en láminas, después de hacer muchas pruebas de papel y visitar diferentes copisterías,.. me sale mucho más rentable. Además he encontrado una copistería de mi ciudad que me hace un buen precio y me sale muy barata la unidad. Si no las vendo en la feria, como no me ocupan espacio, las puedo almacenar, hacer pedidos online, enviar, tener otros mercados y, por lo tanto, reutilizar o distribuir en una tienda de Barcelona que tiene láminas; así las puedo ir reponiendo.

4. ¿Qué error cometías al principio y ya no volverías a hacer?

Diversificaba mucho el producto: tenía totebags, muchas postales,... 
Ya no he invertido más en hacer totebags porque es mucho dinero para un negocio pequeño y no me sale rentable invertir 500 ó 300 € en este tipo de productos.

5. ¿Qué consejo le darías a una ilustradora que va a hacer su primer market?

Que fuera muy proactiva, sin tampoco ser una loca de las ventas, que no vea pasar a la gente y no hacer nada. Déjale tu tarjeta, que te sigan en Instagram, que vean lo que haces, los procesos que vas explicando, tu día a día en el taller,... ábreles esa ventana porque al final pueden ser un cliente potencial.

Y finalmente…


Hacer un market consiste básicamente en convertirte durante un día en:
- ilustradora,
- dependienta,
- escaparatista,
- transportista,
- montadora de estructuras imposibles,
- y persona que responde "sí, esta ilustración también la hago yo" unas 47 veces.

Pero también tiene algo bonito.
Porque los markets no solo sirven para vender.
Sirven para observar cómo reacciona la gente a tu trabajo.
Qué piezas hacen detenerse a alguien.
Qué colores llaman la atención.
Qué historias conectan.

Y eso, para quienes dibujamos, vale muchísimo.

Un buen stand no es el que tiene más cosas.
Es el que consigue que alguien se detenga.



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Presentació conjunta CIGRONET i L'ÀVIA TÉ MOLTA CORDA

Les presentacions acostumen a ser una autora i un llibre. Però la Joana Bruna i jo hem pensat: i si fem un 2x1? 😄


Som amigues i ens hem coordinat per sumar i apropar els nostres llibres als infants de Mataró. Perquè les històries, quan es comparteixen, creixen. I perquè els contes també fan amistat 💛

Aquest dissabte 6 de juny a les 11:30h, us esperem a Buc de llibres per una presentació conjunta molt especial:

🌱 CIGRONET de Laia Codina, publicat per Obrador editorial
🧵 L'ÀVIA TÉ MOLTA CORDA de Joana Bruna, publicat per Octaedro editorial

✨ Contacontes a càrrec de les autores.

📍 Carrer de Sant Josep, 17 · Mataró
✉️ Inscripcions: Judit@Bucdellibres.cat

Qui s’apunta a aquest 2x1 de contes?
Us esperem!!


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