domingo, 15 de octubre de 2017

Cómo escribir e ilustrar un cuento y no morir en el intento: la cubierta, guardas y portadilla

"The Dark" © Jon Klassen

En un álbum ilustrado, el ilustrador es el responsable de que las imágenes de las 32 páginas del libro, incluidas la cubierta, las guardas y la portadilla, conserven el mismo estilo de dibujo y técnicas en toda su extensión.

Estructura álbum ilustrado de 32 páginas
A veces la imagen de la cubierta procede de una de las páginas del libro, pero suele ser una imagen diseñada específicamente para la portada

Un buen diseño de cubierta debería armonizar con el estilo del texto, y dar un anticipo de su contenido sin desvelar el argumento.

La razón por la que se aconseja abordar la cubierta después de desarrollar el grueso del storyboard, es porque el concepto estará más asimilado y te será más fácil diseñar una cubierta efectiva; es decir, que esté bien formulada, atraiga y cautive la atención del futuro lector. Y eso sólo se consigue si antes te has “peleado” a fondo con el texto, los personajes y la narrativa. 

¿Qué tienen las cubiertas que nos atraen?


La cubierta de un libro es un argumento de venta esencial en el competitivo mercado de libros infantiles. El márketing de un libro se basa en la cubierta para tener éxito.

Una buena cubierta refleja el estilo y el contenido de un modo que captura la atención de un comprador potencial.
Selección de los mejores cuentos infantiles de 2015

Sintetizar todo esto en una sola imagen no tiene por qué ser difícil. He aquí esta lista de recomendaciones para elaborar una buena cubierta:

1. Formúlate estas preguntas con el fin de establecer un retrato-robot del libro. A fin de cuentas, ¿qué es la cubierta sino un “aperitivo” de lo que podemos encontrar en su interior?
 
- ¿De qué va la historia? (qué se explica y qué temas toca)
- ¿Qué elementos u objectos son recurrentes?
- Descripción de personajes principales
- Contextualitzación en época y fechas

Puedes ser creativo e imaginativo, pero asegúrate de reflejar el tono de la historia y de no transmitir mensajes equívocos al lector.

2. La imagen debe ser pregnante, que capte enseguida la atención del lector y se fije en su memoria. La pregnancia es una ley recogida en las teorías de la percepción de la Gestalt que afirma “cuanto más simple es la forma, más pregnante/penetrante.
La ilustradora nonagenaria de origen polaco Kveta Pacovská, con su estilo sintético y aparentemente naíf, es una maestra en el uso de estas leyes.

"La cenicienta" © Kveta Pacovská

3. La imagen debe ser misteriosa, debe reflejar parte del interior pero no mostrarlo todo. Debe dejar lugar a la imaginación e incentivar la curiosidad del lector de manera que vaya descubriendo el resto de la historia en el interior. Como bien aconseja el ilustrador Jacobo Muñiz, “(el ilustrador debe) establecer relaciones divertidas de manera que la mente del lector pueda jugar
"Good Little Wolf" © Nadia Shireen

4. Echa mano del contraste a través del color, la saturación, la luminosidad o con una propuesta rompedora en términos de composición, para que tu cubierta destaque del resto del mercado. 
"Jane Austen" © Iban Barrenetxea

5. Sigue este orden de lectura/estructura en cuanto a distribución de los elementos: primero el TÍTULO y después, la IMAGEN (a pesar de que en un álbum ilustrado “lo primero que entra por la vista es la imagen”). La ilustración de la cubierta añade un “segundo” título que no repite sino que complementa al primero.

"La historia de Erika" © Roberto Innocenti
Recuerda que la cubierta del libro se reducirá a una imagen en miniatura para su uso en reseñas y catálogos, por lo que el título debe ser grande y legible.

6. No olvides diseñar la contracubierta como extensión de la cubierta.
"Kalimán en Jericó" © David de las Heras. Premio Junceda a la mejor cubierta de 2014

Dado que la ilustración de cubierta presenta a los personajes en primer plano, la ilustración de contracubierta puede abrirse a un plano más abierto, como un paisaje, y crear así espacio para el texto.

7. La tipografía debe considerarse como un elemento más en la composición y por ello debe estar en consonancia con la imagen, así como su distribución en la cubierta. Debe corresponderse con el contenido y el estilo de la historia y las ilustraciones. 
"Los zancos rojos" © Eric Puybaret
Si ilustras de manera “analógica”, con técnicas tradicionales, es mejor que trabajes la tipografía encima de un papel vegetal, nunca integrada en el arte final. De lo contrario, en el caso de traducir tu obra a diversos idiomas, tendría que rehacerse todo.

8. Aplica los mismos criterios compositivos para el lomo. Ten en cuenta que lo más probable es que un álbum ilustrado se exponga en librerías y bibliotecas en una estantería junto a otros libros. Por esa razón, debes colocar el título en el tercio superior de la composición y diseñar un lomo interesante.  
"The Underwater fancy-dress parade" © Allison Colpoys
El lomo del libro debe contener el nombre del autor, el título (en la misma fuente de texto) y el nombre de la editorial

9. Las guardas y la portadilla también son importantes. Las guardas, aparte de tener una función decorativa, pueden incluso añadir narración previa a la historia para la creación de significados. De hecho, muchas veces, los relatos empiezan antes de abrir el libro y terminan mucho después de acabar de leer la última frase de la historia o de observar la que “parece ser” la última ilustración narrativa. En estas propuestas, el formato, la cubierta, la contracubierta, las guardas, la portadilla o la página de créditos, se configuran como parte del relato y deben ser leídas y decodificadas para poder sacar todo el jugo de la historia. 
"The Bear's song" © Benjamin Chaud
En el caso de "The Bear's Song" de Benjamin Chaud, la narración comienza en las guardas y no espera a que el texto introduzca al lector en el relato. Encontramos una colmena de fondo y sobre ella aparecen de forma rítmica, a modo de patrón, unas abejas. Podríamos decir que se trata de las clásicas guardas estampadas, con función decorativa, pero rápidamente nos percatamos de que hay un vacío. Aparentemente ha desaparecido una abeja. Al girar la página, en la página de créditos, encontramos la dedicatoria con la abeja que faltaba que, volando plácidamente, parece dirigirse hacia el interior del libro. Pero antes de adentrarse en sus páginas, nuestra mirada tiene que cruzar la portadilla en la que, además del título, el nombre del autor y de la editorial, aparece una pequeña ilustración enmarcada con un osito durmiendo sobre la barriga de un gran oso.
Al introducirnos en la historia a través de la primera doble página observamos al pequeño oso persiguiendo a la abeja que ha conseguido colarse en el interior de la historia.

Dichos elementos de la historia pueden pasar desapercibidos, pero el autor-ilustrador los ha introducido como un elemento lúdico más de una propuesta en la que el lector debe comportarse como un investigador.

10. No te conformes con la teoría, consulta libros y analiza sus portadas. Pregúntate si son buenas o malas, si te gustan o no y por qué... descubre por ti mismo los ingredientes que son necesarios para diseñar una buena portada.


Espero que tras leer esta entrada tengas muchas más ideas a la hora de diseñar tu mejor carta de presentación.

Por cierto, en la búsqueda de cubiertas originales con las que ilustrar esta entrada, he encontrado este post sobre las mejores cubiertas de “cuentos de navidad” que puedes consultar aquí.

Si tienes alguna sugerencia, recomendación, o pregunta, me encantará leerla en el apartado de comentarios.



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martes, 3 de octubre de 2017

Cómo escribir e ilustrar un cuento y no morir en el intento: las técnicas gráficas

La manera en que un ilustrador utiliza un determinado medio para expresar gráficamente sus ideas es algo tan único como las huellas dactilares. Cada artista crea su propia técnica mediante el uso de uno o varios medios determinando así su propio estilo.

Vamos a repasar las principales técnicas gráficas aplicadas en ilustración a través de una descripción relativa a su composición, el instrumental necesario para trabajarla y los efectos gráficos derivados. El objetivo es entender cómo se trabaja cada técnica y ver con ejemplos cómo determinan el resultado final. No obstante, la
experimentación será clave para encontrar un método de trabajo cómodo con el que te puedas identificar. Lo dicho, de nada sirve la teoría si no la pones en práctica.

Al final de esta entrada deberías: por un lado, reconocer estos efectos en una ilustración y, por otro, saber elegir la técnica más adecuada para dar color a tu álbum ilustrado.
¡Vamos a ver si lo conseguimos! ;)

Introducción a las principales técnicas gráficas aplicadas en ilustración


Tradicionalmente, las técnicas de Dibujo y Pintura se clasifican en cuatro grupos:

1. Secas: aquellas en las que el pigmento es sólido y no se utiliza disolvente. El color que desprende el pigmento queda fijado en la rugosidad del soporte. Las más comunes son:

Lápices de colores. Su mezcla comprende pigmento y un material aglutinante en una envoltura que suele ser de madera. Proporciona un trazo estrecho y sólido.
Los lápices se pueden utilizar con trazos fuertes y expresivos, pero también con precisión y control. Se puede disponer una aguada de acuarela previa o gouache diluido como base para intensificar la fuerza de la aplicación del color por encima.
© Iratxe López de Munáin


Pasteles secos. La gran cantidad de pigmento que contienen las barras proporciona gran luminosidad e intensidad de color. Esta técnica se utiliza por su rapidez y sencillez, pero por otro lado, es demasiado 'volátil' y hay que fijar el color al soporte.
Los pasteles normalmente deben utilizarse en una escala bastante grande. Se recomienda trabajar el color con un difumino, aunque se puede utilizar en papel para acuarela teñido con una aguada que agilizará el proceso. También existen papeles para pastel 'tintados' (con el fondo coloreado) con los que el resultado es más “vibrante”.
© Rosario Elizalde


Ceras. Se distinguen por su suavidad, luminosidad y resistencia a la luz, ya que permiten que los colores se mezclen con facilidad. Se pueden mezclar con otras técnicas (técnica mixta), y gracias a su propiedad de repulsión se pueden hacer reservas con técnicas húmedas como la acuarela.
© Mariona Cabassa



2. Húmedas: aquellas técnicas que necesitan agua como disolvente. Se caracterizan porque se secan rápido y sus colores palidecen ligeramente (se aclaran un poco). Esto dificulta prever y controlar los colores. Las más comunes son:

Acuarela. Diferente de las otras técnicas húmedas por su propiedad clave, la transparencia, proporciona colores frescos y brillantes. Contrariamente a lo que se cree, su supuesta "espontaneidad" dificulta el dominio de la técnica, exige mucha planificación previa. No obstante, se puede aplicar tanto de manera sencilla como sofisticada.
Los colores son transparentes (según la cantidad de agua) dejando traslucir el blanco del papel de cierto gramaje, que actúa como verdadero tono. Se compone de pigmentos aglutinados con goma arábiga.
© Jimmy Liao


Témpera o gouache. Es una pintura opaca a base de agua que tradicionalmente ha estado asociada a la pintura de paisajes. Llamada popularmente la acuarela opaca, su agente aglutinante también es la goma arábiga. El medio está ampliado con pigmento blanco que la hace opaca, pero, por el contrario, tiene menos luminosidad que la acuarela pura. 
Se puede trabajar de manera similar a la acuarela, rebajando el color con mucha agua (efecto diluido) pero normalmente se utiliza para producir un efecto de pinceladas uniformes (efecto plano). Si por el contrario, se quiere destacar el empaste se trabajará el efecto textura superponiendo espesas capas de pintura en sentido contrario para dar la apariencia de que el material es más espeso de lo que en realidad es.


Tinta china. Se trata de una de las técnicas más populares para ilustrar libros. Es un líquido negro, originario de Asia, que contiene varios pigmentos o colorantes, utilizados para delimitar o pintar una superficie con el fin de crear imágenes o textos. Se precisa de instrumental específico, como un pincel o una plumilla, para su aplicación. El tamaño no es grande. El grosor de la línea varía al hacer mayor o menor presión sobre la plumilla. El dibujo es de primordial importancia.
© Cristina Losantos


Acrílico. Es una pintura al agua que integra látex plástico o emulsión vinílica, soluble al agua, a su composición. El resultado es una pátina transparente y reflectante, un acabado ligeramente "plastificado" que se adhiere a cualquier superficie, incluida la tela o la cerámica a diferencia de la témpera y la acuarela que se usan sólo sobre papel, cartulina o cartón.
Los acrílicos son fáciles y prácticos de usar porque se secan rápido y reproducen bien los colores, pero una vez secos, se observa una pérdida de intensidad y luminosidad.
Dado que los usos de la pintura acrílica son tan variados, conlleva cierto tiempo dominar esta técnica, aunque resulta muy indicada para el principiante ya que le invita a la experimentación.
Las técnicas más usadas son: acrílico transparente, acrílico opaco, pincel seco, craquelados y combinación con otras técnicas como lápices grasos, ceras acuarelables, rotuladores vinílicos (Posca), collage, reservas, rascar con papel de lija...
© Rebeca Luciani



3. Al aguarrás. Se caracterizan por su brillo y por ser de secado mucho más lento, por lo que se necesita acelerar el proceso con disolventes que actúen de catalizadores como el médium, la trementina o el secante de cobalto. En caso contrario, la lentitud del secado permite difuminar y modificar los colores sin prisas antes de que se sequen. La principal técnica es la pintura al óleo.
© Roger Olmos



4. De estampación o estampado. Son formas entre mecánicas y manuales de hacer muchas copias a partir de una misma imagen, por lo que se abarata y se facilita su difusión.
Actualmente muchos de estos procesos se utilizan con fines estéticos.

Linograbado. Es una variante del grabado en madera (xilografía), donde se sustituye la madera por una plancha de linóleo, mucho más blanda, como superficie en relieve. Los principios de grabado son los mismos, ya que las zonas que deben aparecer en blanco se cortan con un cuchillo afilado, una gubia en forma de V, quedando una superficie en relieve que se entinta con un rodillo y se estampa sobre el papel.
Ghosts in the house, © Kazuno Kohara


Sellos de goma. Es una variante del linograbado sobre láminas de caucho, lo que vienen a ser las "gomas de borrar", pero de gran tamaño. Se utilizan las mismas gubias para trabajar y tinta al agua para estampar. Permiten clonar el mismo motivo varias veces únicamente presionando sobre el papel.
© Andrea Lauren


Monotipia. Es una variedad de impresión única. Consiste en trasladar una imagen pintada con óleo, acuarela o tinta sobre una superficie lisa (un vidrio o acetato). La imagen quedará transferida al papel, bien rozando el dorso del papel, o utilizando una prensa de grabado. Este proceso tan rudimentario sirve para crear toda clase de efectos y texturas en papel.
© Eric Carle


Transfer. Significa pasar una imagen de un lugar a otro. Se utilizan fotocopias de buena calidad de impresión y de tóner. Se frota el reverso de la fotocopia con un algodón impregnado en acetona sobre un papel y la imagen resultante será invertida. Si no queremos eso, tenemos que pedir que lo fotocopien invertido o en efecto espejo.


¿Ya sabes qué técnica vas a usar?


Como habrás podido comprobar, cada vez se valora más el uso de diferentes técnicas y materiales, lo cual no implica necesariamente sustituir lo tradicional por lo digital, para que los dibujos cobren vida.

Para encontrar tu estilo dentro de esta amplia gama de técnicas y materiales, es muy importante que antes de empezar, analices tu trazo: ¿eres de línea o de mancha?

Si eres de
"línea", necesitas definir las formas a partir del dibujo. Seguramente te gustará trabajar con plumilla y tinta, y aplicar el color como complemento con lápices de colores o pasteles secos o con las técnicas transparentes de la acuarela y el gouache diluido.

Si eres más de
"mancha" donde el contraste de las masas viene determinado por la confianza en el uso del color, te interesarán las técnicas más pictóricas y opacas como el gouache y el acrílico.

Y, si eres más experimental, te gustará manipular la fotografía a través del
transfer, trabajar el collage combinado con técnicas mixtas y de estampación como la monotipia, el linograbado o el estampado con diversos materiales.

Cuando encuentres tu técnica, practica, practica y practica.
¡Manos a la obra!


Si quieres profundizar en este tema, aparte de practicar con los materiales, te recomiendo este exhaustivo artículo de la mano del editor Antonio Ventura que puedes complementar con la siguiente bibliografía:
- Enciclopedia de Técnicas de Ilustración, Catharine Slade. Editorial Acanto.
- Guía completa de ilustración y diseño, Terence Dalley. Tursen Hermann Blume Ediciones.
- Dibujar. Trucos, técnicas y recursos para la inspiración visual, Helen Birch. Editorial Gustavo Gili.

Si tienes alguna sugerencia, recomendación, o pregunta, me encantará leerla en el apartado de comentarios.

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domingo, 17 de septiembre de 2017

Cómo escribir e ilustrar un cuento y no morir en el intento: la paleta cromática

En la entrada anterior resalté la importancia de trabajar en el storyboard antes de hacer los layouts (las ilustraciones en grande). También comenté que podíamos incluir anotaciones de color para decidir qué paleta cromática elegir para reforzar el mensaje de nuestra historia.

Además de la composición, el color es un poderoso instrumento de comunicación visual con el que podemos expresar muchas cosas.

En un álbum ilustrado el color juega un papel muy importante. Fíjate cuántas cosas podemos comunicar a través del color:

© Diana Toledano

TEORÍA DEL COLOR

El estudio de la teoría del color nos ayudará a comprender cómo funciona el color y cómo combinar colores para transmitir ideas (emociones y sentimientos) con intención comunicativa.

Aparte de la psicología del color, veremos algunos conceptos como los atributos del color, las relaciones entre colores dentro del círculo cromático y la clasificación de las gamas cromáticas.

El círculo cromático

Se trata de una ordenación de los colores primarios y secundarios (e incluso terciarios) en una rueda, de manera que se puede observar la relación que se establece entre ellos:


Colores primarios: aquellos que no se pueden obtener por mezcla. Rojo, amarillo y azul.
 
Colores secundarios: aquellos derivados de la mezcla a partes iguales de dos primarios. Naranja, verde y violeta.

Colores terciarios: aquellos derivados de un secundario y de su primario adyacente. Verde amarillento, rojo escarlata, púrpura, violeta azulado...


Atributos del color

Podemos definir un color a través de sus tres propiedades:

1. Matiz/tono: es el apellido del color. Hace referencia al pigmento por el cual designamos los colores como tales: rojo bermellón, violeta, verde amarillento, amarillo anaranjado...


2. Luminosidad/valor: es la cantidad de luz que reflejan los colores y alude a la claridad u oscuridad de un color, sin necesidad de mezclarlo con blanco, negro o gris.



3. Saturación/intensidad: indica la pureza del pigmento. Podemos "des-saturar" un color ("romper" o matar su viveza) añadiendo blanco, gris o negro, pero también podemos hacerlo con su opuesto (complementario). Con la mezcla gradual de su complementario podemos oscurecer de forma natural sin necesidad de utilizar el negro de “bote” evitando así el efecto “agujero negro”.


Gamas cromáticas

Cuando combinamos varios colores, conseguimos diferentes resultados en función de su situación dentro del círculo:


- Gama monocromática: Cuando usamos un solo color y jugamos únicamente con el matiz. Obtenemos colores uniformes y sin estridencias.

Ilustración para Google calendar nº 17 © Lotta Nieminen Paulig

- Gama de colores análogos: Cuando combinamos colores que están juntos en el círculo cromático. Es más rica que la monocromática, pero hay poco contraste entre los colores.

Ilustración para Google calendar nº 4 © Lotta Nieminen Paulig

- Gama cálida: Son aquellos colores que van del amarillo al morado o derivan de la mezcla del rojo. Crean una ilusión óptica de proximidad y la sensación térmica de calor. Son los colores recomendados para los personajes y elementos en primer término
Ilustración con colores cálidos © Lotta Nieminen Paulig

- Gama fría: Son aquellos colores que van del verde al violeta o derivan de la mezcla con azul. Crean una ilusión óptica de lejanía (profundidad) y la sensación térmica de frío. Son los colores recomendados para el fondo y los paisajes.

Ilustración con colores fríos © Lotta Nieminen Paulig

- Gama de colores complementarios: Son los colores diametralmente opuestos en el círculo cromático. Su uso establece un marcado contraste. En una composición podemos destacar un centro de interés a través de un color y supeditar el resto al complementario por contraste.


- Tríada: Consiste en elegir tres colores equidistantes en el círculo cromático que conformen la paleta. Hay que ir con cuidado, puesto que no es fácil combinar tres colores.

Colores triádricos en "Orchinfabula" © Iratxe López de Munáin

Al determinar tu paleta de colores, debes tener en cuenta si quieres una gama cromática más homogénea o, por el contrario, quieres colores muy contrastados. Independientemente de tu elección, es muy importante utilizar la misma paleta cromática en todas las páginas para mantener la lógica y la armonía a lo largo de la historia. Si coloreas al 'tuntún' parecerá un carnaval y se diluirá tu mensaje.

La paleta cromática en Salvaje de Emily Hughes se caracteriza por una clara predilección por los verdes y marrones.

En cambio, hay autores que utilizan paletas de color muy restringidas como en Es así de Paloma Valdivia:

El tema trata de cómo llegamos y nos vamos, refiriéndose metafóricamente al tránsito entre la vida y la muerte. Para ello, la autora se sirve de dos colores fuertes, el azul y el rojo que le permiten construir la página y unos pocos tonos claros que proporcionan un ritmo.

Elegir una u otra paleta de color afecta al mensaje que estás enviando. Cada color transmite un mensaje diferente. Aunque sea de manera inconsciente, las personas asociamos el color a una serie de valores o sensaciones. Normalmente esto se debe a cuestiones culturales, a nuestra experiencia y al uso que tradicionalmente se le ha dado a esos colores.

Psicología del color


La psicología del color se encarga de analizar el efecto del color en la percepción y conducta humana. En un sentido más amplio, hace referencia a los significados y atribuciones simbólicas, aunque no es una ciencia exacta porque, en función de cómo se combinen los colores, la interpretación puede ser muy distinta. De cualquier modo, en general podemos establecer estas relaciones de significado:

Rojos – Pasión, peligro, energía, acción… Es un color bastante agresivo que llama mucho la atención. El color favorito de todas las pasiones, el color del amor y del odio. El color de los reyes y del comunismo, de la alegría y del peligro.

© Ana Juan

Naranjas – Colores enérgicos, cálidos y atrevidos, sobre todo los tonos más intensos. También transmite vitalidad y juventud, porque es el color del sol.

© Owen Davey

Azules – Suele asociarse con la serenidad y la seriedad. También con la limpieza. El azul transmite confianza, por eso es muy utilizado por bancos, aseguradoras y grandes compañías. Es el color preferido, el color en la simpatía, la armonía y la fidelidad, pese a ser frío y distante, el color femenino y de las virtudes espirituales.

© Lucy Campbell

Verdes – Naturaleza, frescura, salud, ecología… Los tonos más oscuros transmiten calma, mientras que los verdes más luminosos se asocian más a la vitalidad.

© Lisk Feng

Amarillos – Igual que el rojo, el amarillo puede ser un color agresivo, pero tiende a transmitir más optimismo. El color favorito de todo lo contradictorio, o del optimismo al igual que de los celos. El color de la diversión, del entendimiento y sin olvidar de la traición.

© Roger Duvoisin

Rosas – Mientras que los tonos suaves transmiten inocencia y dulzura, los rosas más intensos se asocian a la pasión, el amor y el romance.

© Natascha Rosenberg

Marrones – Es elegante y sin estridencias. Adecuado para comunicar neutralidad, sobriedad y sencillez. Al ser colores terrestres, también se asocian con la naturaleza, el origen y la tradición.

© Helena Pallarés

Negros – Elegancia, lujo, sobriedad, autoridad… Fíjate que el color 100% negro no suele usarse casi nunca, porque tiene demasiada fuerza. Normalmente se usa un negro rebajado o un negro cromático (obtenido por mezcla de los tres primarios)

© Elicia Edijanto
Si has hecho los deberes y tienes claro qué mensaje quieres transmitir, seguro que ya empiezas a tener un poco más claro qué colores encajan con tu historia.

Si determinamos una clave de color concreta de acuerdo a esta intención, tendremos más del 50% del trabajo hecho. Aún así, aquí te dejo unos consejos finales para que aciertes con tu selección de colores:

- Incluye matices en tu paleta. Si usas una combinación de colores análogos o complementarios, incluye en tu paleta la versión oscura y la versión clara de cada color. Seguramente las necesitarás para hacer fondos o sombras.

"El vestido nuevo del emperador" © Olga Demidova

- Busca el contraste. Aunque optes por una paleta monocromática, utiliza siempre el contraste para destacar elementos y reforzar el mensaje de la composición. Por ejemplo:


- Si no lo ves claro, empieza con dos colores. Por un lado el dominante, que será el color principal, y por otro el secundario, que utilizarás para destacar elementos clave en tus composiciones.

© Lieke Van Der Vorst
Para evitar que el rojo y el verde "vibren" demasiado, la ilustradora Lieke Van Der Vorst usó "colores mediadores" como tonos neutros afines al verde y al rojo de baja intensidad así como algunos espacios en blanco.

- Encuentra tu tono. Investiga álbumes ilustrados similares para identificar los colores dominantes y desmárcate, busca la diferenciación.

Diferentes estilos y paletas cromáticas de "Alicia" por Benjamin Lacombe, Aitch y Muti

Si antes de empezar buscas simplemente paletas armoniosas, échale un vistazo a este par de enlaces. Encontrarás paletas de color increíbles:
http://design-seeds.com/
http://www.colourlovers.com/

En la próxima entrega veremos las técnicas más usadas, y las ventajas e inconvenientes de usar una u otra dependiendo de tu trazo y del "estilo" (tono) de tu historia.

Ahora te toca a ti. ¡Manos a la obra!


Si quieres profundizar en la psicología del color, te recomiendo el libro del mismo título, Psicología del color, de Eva Heller, de la editorial Gustavo Gili.
También puedes leer la reseña del libro que Chema García ha escrito aquí.


Si tienes alguna sugerencia, recomendación, o pregunta, me encantará leerla en el apartado de comentarios.

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