martes, 16 de abril de 2013

Rehaciendo "Cigronet": la portada -ACTUALIZACIÓN-

Cuando enseñé toda orgullosa la maqueta de mi primer álbum ilustrado "Garbancito" en la feria de Bolonia, ni se me pasó por la cabeza que le sacarían tanta punta a -casi- todo. De acuerdo, era mi 1er álbum y no podía estar perfecto pero aún así tenía "posibilidades" (dos editoriales mexicanas se interesaron por él). Así que, lejos de aparcar este proyecto en una estantería por siempre jamás, me autoconvencí de que con unas cuantas, bastantes, modificaciones se podría arreglar para convertirlo en un producto más "publicable".



En esta entrada ya enseñé cómo nació el proyecto (a raíz de un ejercicio de clase que nos propuso la GRAN Rebeca Luciani) y cómo, posteriormente, fui concretando los "mamarrachitos" hasta obtener toda la secuencia completa. También conseguí dar color a 3 ilustraciones interiores además de la portada-contraportada, siendo ésta mi 1er acrílico, como podéis recordar aquí y aquí.
Cuando imaginé la portada pensé, ilusa de mí, que todo el mundo vería lo mismo que yo: a Garbancito desde un "interior" mirando a través de una ventana. He dicho ventana, ¿verdad? Sí, ya sé que ese "marco" dista mucho de parecerse a una ventana, por no decir más bien nada...
El "antes"...

El "interior" ni os pregunto qué se supone que es porque no lo vais a adivinar. ¿Qué es ese fondo tan recargado y barroco que hay detrás de Garbancito donde se proyecta esa sombra fantasmagórica, recortada y negra que le aprisiona? Ya os lo digo yo: un zócalo de madera a tamaño requeteampliado y encima de éste, el papel estampado de la pared...
Lo sé, cuesta de creer...

Para acabarlo de rematar, puse el título y los nombres de las autoras encima de toda esa textura. Resultado: apenas se podía leer quién era quién...
No podría haber hecho peor portada ni queriendo. Como diría el inmortal Jordi Hurtado: "¡menudo lío!" >_<

Era evidente que, después de tantas críticas, tocaba rehacerla de nuevo porque NO "funcionaba". Aún así, pese a la mala realización, me gustaba la idea del plano-contraplano; lo malo es que no sabía cómo reaprovecharla...
Menos mal que este año cuento con la supervisión personalizada de otra GRANDE de la ilustración, Mariona Cabassa quien enseguida dió con la solución a mi dilema:

A riesgo de parecer obvio, que lo es, me sugirió que convirtiera ese marco en una ventana de VERDAD y para ello me tenía que "documentar". Es decir, dibujar los elementos que distinguen una ventana de un simple marco: visagras, tirador y cortinas asomando por ambos lados.
El fondo tenía que ser completamente neutro, sin texturas ni sombras, pero a la vez cálido (para dar a entender que se trataba realmente de un "interior"). También me recomendó aclarar el tono rosado de Garbancito (el pobre parecía achicharrado por una insolación...) y pintar la barretina con un rojo cadmio.


En cuanto a la contraportada, debía seguir la lógica y dibujar las cortinas desde el interior así como sustituir el paisaje por otro más sencillo (sin árboles) y con tonos más claros. A pesar de ser mi primer acrílico, debía taparlo por completo y empezar de nuevo. No convenía recargar otra vez la composición con un montón de detalles porque caería en el mismo error del principio (horror abigarrati). 
El "después"...
Lo que sí es de mi propia cosecha es la mariquita XXL de la portada. Empecinada en dar más pistas sobre el tamaño del protagonista y teniendo terminantemente prohibido recargar el fondo con más elementos (cómo me conocen...), me tomé la libertad de añadir esa mariquita a un lado de la ventana. ¿Se nota que Garbancito es muy, muy pequeñito? ;-)


ACTUALIZACIÓN: A raíz de los comentarios y sugerencias recibidos tanto por aquí como por mi página de facebook, he reconsiderado la última contraportada donde quizás me pasé de "limpia" eliminando el paisaje.
El fondo sigue siendo mínimo para equilibrarlo con el mismo de la portada pero por lo menos hay sensación de paisaje exterior y además incorporo un elemento que en la primera versión apenas se distinguía.