![]() |
| Ilustradora pintando en su estudio © Laia Codina |
Dícese de mentor/a aquella persona que entiende el proceso del éxito en un sector concreto donde te aconseja mucho mejor que tú. Entiende los procesos, la política y el impacto de las decisiones sobre la organización y su entorno. Por ello, te puede guiar de una mejor manera porque es capaz de ver el panorama completo y porque ya ha recorrido ese camino antes que tú.
¿Te has dado cuenta de que, a pesar de estar sobradamente preparada y, por mucho que lo intentes, no consigues avanzar? ¿Estás bloqueada porque arrastras proyectos eternos que han mermado tu motivación? Necesitas ayuda.
Si la cosa va de que nos veamos cada cuánto tú lo decidas y hagamos una clase personalizada que sirva para guiar tu proceso; ¡claro que quiero y puedo! Lo bueno de las clases particulares es que yo me volveré la maestra que TÚ necesitas, es decir: las clases no irán de aquí para allí sino a partir de lo que tú traigas, yo iré proponiendo. Es decir tú marcas las clases y el ritmo de las mismas.
Me ayudó a terminar mi primer álbum ilustrado Cigronet, curiosamente un ejercicio planteado por ella durante su paso por l'Escola de la Dona en 2009. Me enseñó nociones de composición, narrativa, color y retoque digital para preparar los originales. También me facilitó contactos editoriales donde enviar el proyecto en cuanto tuviera hecha la maqueta digital. Pero reducir el proceso de mentoría a trabajar en los aspectos técnicos, es quedarse corta, también hubo un acompañamiento emocional.
Un mentor es mucho más que un experto en su campo, es un maestro, una persona generosa que no se guarda nada, que te enseña y comparte todo lo que sabe, y además te ayuda a creer en ti.
Si tú sabes lo que quieres, en mi caso ser ilustradora y autora de álbumes ilustrados, pero reconoces que necesitas a alguien con quien rendir cuentas porque te dispersas o arrastras inseguridades que no te permiten avanzar, necesitas a una mentora.
![]() |
| Los siete colores de Bet © Silvia Tarragó y Laia Codina |
Porque a pesar de creer en ese proyecto que en su día empezaste con mucha motivación, cuando ves que lo arrastras tanto en el tiempo, acabas desmotivándote y perdiendo la ilusión. Es muy difícil mantener la motivación cuando algo se enquista y ves que no termina nunca, ¿verdad?
¿Y tú? ¿Cómo llevas tus proyectos? ¿Has pensado en buscar a una mentora que también sea profesora especializada en ilustración?
¿Te ha gustado este contenido?



No hay comentarios:
Publicar un comentario