miércoles, 8 de agosto de 2018

Cómo escribir e ilustrar un cuento y no morir en el intento: la edición

Llegamos a la parte más importante, emocionante y gratificante: terminar tu proyecto.
Para llevarlo a cabo tocará examinar con ojo crítico las ilustraciones y confeccionar una maqueta del libro.

EVALUACIÓN

Dispón las dobles páginas en el tamaño o formato que habías pensado y ordénalas secuencialmente para tener una impresión general. Examínalas con mirada crítica para decidir si el ritmo, la fluidez, la impresión general y la estructura del libro son como tú querías. Tal vez así te des cuenta de que lo que funciona a pequeña escala no funciona en términos de composición a mayor escala. Este es el momento de hacer todos los cambios que consideres necesarios.
Un vistazo general a las dobles páginas permite ver cómo funcionan las imágenes en conjunto y nos da una impresión del ritmo.

 
MAQUETA ARTESANAL

La maqueta hecha manualmente se considera una pre-maqueta. Aunque no es definitiva, puede ofrecernos un aspecto bastante aproximado de cómo quedaría nuestro libro publicado.
Si la hacemos bien, puede convertirse en una maqueta digna de ser enseñada cara a cara a un editor (ya que con ella se puede hacer una idea de cómo quedaría la publicación definitiva). 

Normalmente las maquetas manuales no suelen ser muy grandes. Lo normal es que la doble página no supere el formato de un DIN A3. Suele hacerse con los bocetos detallados a línea, delimitando el texto con la mayor precisión posible, añadiendo marcas de registro y, si queremos, anotaciones de color.

Puedes crear una maqueta mucho más elaborada si terminas dos o tres dobles páginas (arte final). Aprovecha esos "finales" para mostrar tus habilidades con las técnicas y los materiales que has elegido trabajar. Fotocópialos o escanéalos integrando esas copias en las demás páginas con los bocetos a línea.

En Internet tienes miles de tutoriales que muestran cómo realizar una maqueta, desde la más sencilla (encolando manualmente las páginas) a la más sofisticada, con cosidos y cubiertas en cartoné.

En esta simpática guía ilustrada de Lucía Serrano verás como, una vez hechos los bocetos, deberás recortar las dobles páginas a una misma medida con la ayuda de un cutter, bisturí o guillotina.
© Lucía Serrano

Después, con una plegadera, se doblan las páginas por la mitad, incluidas las guardas, la portadilla y la página de créditos, y se les va aplicando pegamento de barra o en spray, a una de las caras en blanco, para juntarla con la siguiente.

Una vez tengamos todas las hojas pegadas y la maqueta armada, nos aseguraremos de que todas las páginas formen un bloque con la misma medida, eliminando con un cutter y regla metálica cualquier sobrante.

Finalmente, para que el lomo de la maqueta quede más presentable, aplica cola blanca con un pincel a lo largo del lomo y pon una tira de cartulina encima. Presiona con firmeza y deja que tu libro se seque durante varias horas o, preferiblemente, toda la noche.
Maqueta cosida, encolada y encuadernada en tapa suelta en cartoné de "Cigronet" © Laia Codina

Como ves, montar una maqueta artesanal es más sencillo de lo que parece.


MAQUETA DIGITAL

Si lo que quieres es mostrar tus originales a un editor, te recomiendo que hagas una maqueta digital para enviársela por correo electrónico.

Aunque el montaje de originales requiere de unos conocimientos básicos en tratamiento de la imagen y de maquetación, en Internet puedes encontrar conversores web que te agrupan las 17 imágenes que componen un álbum ilustrado de 32 páginas, en una maqueta en pdf.
Busca en google: "convertir jpg en pdf" y te aparecerán a montones.

Si, por el contrario, quieres crear una maqueta mucho más elaborada, lo primero que deberás hacer será escanear, retocar (trabajando con márgenes y marcas de corte) y realizar el montaje final en pdf.
Los programas más usados para llevar a cabo estas tareas de post-producción son Photoshop e Illustrator.

1. Escaneado: escanear puede llegar a ser muy tedioso a la vez que frustrante cuando el resultado que vemos en pantalla está muy alejado de nuestro original, especialmente en técnicas delicadas como lápices y acuarelas en las que el escaneado ha obviado o quemado las texturas, transparencias y la calidez que las caracterizan.
Un buen truco para conseguirlo es escanear a bajo contraste. Haciéndolo así, conseguirás que las zonas claras y las oscuras no desaparezcan y que en las zonas intermedias se aprecien mejor todas las texturas. Aunque el resultado nos ofrezca una imagen plana y oscura, se puede retocar luego en Photoshop, incluso no ya de forma general, sino también seleccionando partes concretas de la ilustración según la necesidad.
Se recomienda escanear en modo CMYK y a 300 dpi de resolución.

2. Documento maestro: lo primero que hay que hacer es armar un archivo "maestro" a modo de plantilla con la medida definitiva de las dobles páginas añadiéndole 0,5 cm a cada lado de margen. Situaremos esos márgenes con guías, así como la mitad de la doble página.

Una vez escaneadas las ilustraciones, abrimos nuestro archivo maestro y colocamos ahí las dobles páginas definitivas, una por una. Para que se vean, nos aseguramos de que la capa de las marcas de corte, "marco", esté en primer lugar.

3. Retoque: es el momento de usar las posibilidades de retoque que nos ofrece el programa para recortar, limpiar, mover elementos, probar diferentes combinaciones de colores a través del uso de las capas, las máscaras, los filtros y demás efectos para aplicar esos cambios que habíamos detectado en la fase de evaluación. 
© Mariona Cabassa

4. Maquetación: en cuanto a la tipografía, evita la negrita y opta por una fuente fina, redonda y de tamaño grande (cuerpo 11 o 12) para que sea legible (piensa en tu público: niños de 6 a 8 años). Ubica el texto en una caja que diste, como mínimo, 1'5 cm respecto a los límites del formato.

Para crear la maqueta en pdf deberás haber guardado todas las ilustraciones finales en formato .tiff y, desde Photoshop, tienes que ir a: "Archivo" → "Automatizar" → "Presentación en pdf".
En "Explorar", selecciona las ilustraciones maquetadas y numeradas (17 imágenes), y pulsa "Guardar" en una carpeta de destino final donde automáticamente se creará el documento en pdf.
Para evitar que pese demasiado, elige calidad media (5) y te guardará un pdf a baja resolución, a 150 dpi. aprox.

En cuanto tengas listas ambas maquetas, la digital y artesanal, te preguntarás: ¿y ahora qué?, ¿cómo contacto con un editor?, ¿qué le escribo?, ¿cómo le "entro"?
¡Ah, amigos!, esas cuestiones y más, las dejaré para el próximo post ;)

¡Nos leemos después de las vacaciones!




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4 comentarios:

  1. Ha quedado muy bien la entrada. :) ¡Muchas ganas de ver la maqueta definitiva de Cigronet! ;)

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    1. Jejeje... ¡gracias a tí tambien! Yo también tengo ganas de verla terminada. Es la parte menos "romántica" del proceso, por eso se me resiste tanto... peeero hay que hacerla. ¡A por ello!

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  2. gracias por esta nueva lección, laia!! sí, una vez que has escrito la obra, la parte más dura ya la has hecho, pero la maquetación da para mucho. y hay posibles fallos que sólo los detectas cuando los ves impresos. el proyecto de fin de carrera me dio más de un quebradero de cabeza...
    los libros siempre están formados por "fascículos" de dobles hojas dobladas por la mitad. por eso el número total de páginas siempre es múltiplo de 4.
    muy interesante entrada. besos!!

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    1. Ya te digo yo que se me está resistiendo cosa mala esta parte... te doy toda la razón. Incluso una vez impreso ves errores que en pantalla se te habían pasado desapercibidos...
      Sí, los pliegos son multiplos de 4 en los libros. Creo que esto también lo comenté cuando introduje el storyboard ;)
      Gracias a ti por comentar siempre, Chema.
      ¡Felices vacaciones!

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