martes, 3 de octubre de 2017

Cómo escribir e ilustrar un cuento y no morir en el intento: las técnicas gráficas

La manera en que un ilustrador utiliza un determinado medio para expresar gráficamente sus ideas es algo tan único como las huellas dactilares. Cada artista crea su propia técnica mediante el uso de uno o varios medios determinando así su propio estilo.

Vamos a repasar las principales técnicas gráficas aplicadas en ilustración a través de una descripción relativa a su composición, el instrumental necesario para trabajarla y los efectos gráficos derivados. El objetivo es entender cómo se trabaja cada técnica y ver con ejemplos cómo determinan el resultado final. No obstante, la
experimentación será clave para encontrar un método de trabajo cómodo con el que te puedas identificar. Lo dicho, de nada sirve la teoría si no la pones en práctica.

Al final de esta entrada deberías: por un lado, reconocer estos efectos en una ilustración y, por otro, saber elegir la técnica más adecuada para dar color a tu álbum ilustrado.
¡Vamos a ver si lo conseguimos! ;)

Introducción a las principales técnicas gráficas aplicadas en ilustración


Tradicionalmente, las técnicas de Dibujo y Pintura se clasifican en cuatro grupos:

1. Secas: aquellas en las que el pigmento es sólido y no se utiliza disolvente. El color que desprende el pigmento queda fijado en la rugosidad del soporte. Las más comunes son:

Lápices de colores. Su mezcla comprende pigmento y un material aglutinante en una envoltura que suele ser de madera. Proporciona un trazo estrecho y sólido.
Los lápices se pueden utilizar con trazos fuertes y expresivos, pero también con precisión y control. Se puede disponer una aguada de acuarela previa o gouache diluido como base para intensificar la fuerza de la aplicación del color por encima.
© Iratxe López de Munáin


Pasteles secos. La gran cantidad de pigmento que contienen las barras proporciona gran luminosidad e intensidad de color. Esta técnica se utiliza por su rapidez y sencillez, pero por otro lado, es demasiado 'volátil' y hay que fijar el color al soporte.
Los pasteles normalmente deben utilizarse en una escala bastante grande. Se recomienda trabajar el color con un difumino, aunque se puede utilizar en papel para acuarela teñido con una aguada que agilizará el proceso. También existen papeles para pastel 'tintados' (con el fondo coloreado) con los que el resultado es más “vibrante”.
© Rosario Elizalde


Ceras. Se distinguen por su suavidad, luminosidad y resistencia a la luz, ya que permiten que los colores se mezclen con facilidad. Se pueden mezclar con otras técnicas (técnica mixta), y gracias a su propiedad de repulsión se pueden hacer reservas con técnicas húmedas como la acuarela.
© Mariona Cabassa



2. Húmedas: aquellas técnicas que necesitan agua como disolvente. Se caracterizan porque se secan rápido y sus colores palidecen ligeramente (se aclaran un poco). Esto dificulta prever y controlar los colores. Las más comunes son:

Acuarela. Diferente de las otras técnicas húmedas por su propiedad clave, la transparencia, proporciona colores frescos y brillantes. Contrariamente a lo que se cree, su supuesta "espontaneidad" dificulta el dominio de la técnica, exige mucha planificación previa. No obstante, se puede aplicar tanto de manera sencilla como sofisticada.
Los colores son transparentes (según la cantidad de agua) dejando traslucir el blanco del papel de cierto gramaje, que actúa como verdadero tono. Se compone de pigmentos aglutinados con goma arábiga.
© Jimmy Liao


Témpera o gouache. Es una pintura opaca a base de agua que tradicionalmente ha estado asociada a la pintura de paisajes. Llamada popularmente la acuarela opaca, su agente aglutinante también es la goma arábiga. El medio está ampliado con pigmento blanco que la hace opaca, pero, por el contrario, tiene menos luminosidad que la acuarela pura. 
Se puede trabajar de manera similar a la acuarela, rebajando el color con mucha agua (efecto diluido) pero normalmente se utiliza para producir un efecto de pinceladas uniformes (efecto plano). Si por el contrario, se quiere destacar el empaste se trabajará el efecto textura superponiendo espesas capas de pintura en sentido contrario para dar la apariencia de que el material es más espeso de lo que en realidad es.


Tinta china. Se trata de una de las técnicas más populares para ilustrar libros. Es un líquido negro, originario de Asia, que contiene varios pigmentos o colorantes, utilizados para delimitar o pintar una superficie con el fin de crear imágenes o textos. Se precisa de instrumental específico, como un pincel o una plumilla, para su aplicación. El tamaño no es grande. El grosor de la línea varía al hacer mayor o menor presión sobre la plumilla. El dibujo es de primordial importancia.
© Cristina Losantos


Acrílico. Es una pintura al agua que integra látex plástico o emulsión vinílica, soluble al agua, a su composición. El resultado es una pátina transparente y reflectante, un acabado ligeramente "plastificado" que se adhiere a cualquier superficie, incluida la tela o la cerámica a diferencia de la témpera y la acuarela que se usan sólo sobre papel, cartulina o cartón.
Los acrílicos son fáciles y prácticos de usar porque se secan rápido y reproducen bien los colores, pero una vez secos, se observa una pérdida de intensidad y luminosidad.
Dado que los usos de la pintura acrílica son tan variados, conlleva cierto tiempo dominar esta técnica, aunque resulta muy indicada para el principiante ya que le invita a la experimentación.
Las técnicas más usadas son: acrílico transparente, acrílico opaco, pincel seco, craquelados y combinación con otras técnicas como lápices grasos, ceras acuarelables, rotuladores vinílicos (Posca), collage, reservas, rascar con papel de lija...
© Rebeca Luciani



3. Al aguarrás. Se caracterizan por su brillo y por ser de secado mucho más lento, por lo que se necesita acelerar el proceso con disolventes que actúen de catalizadores como el médium, la trementina o el secante de cobalto. En caso contrario, la lentitud del secado permite difuminar y modificar los colores sin prisas antes de que se sequen. La principal técnica es la pintura al óleo.
© Roger Olmos



4. De estampación o estampado. Son formas entre mecánicas y manuales de hacer muchas copias a partir de una misma imagen, por lo que se abarata y se facilita su difusión.
Actualmente muchos de estos procesos se utilizan con fines estéticos.

Linograbado. Es una variante del grabado en madera (xilografía), donde se sustituye la madera por una plancha de linóleo, mucho más blanda, como superficie en relieve. Los principios de grabado son los mismos, ya que las zonas que deben aparecer en blanco se cortan con un cuchillo afilado, una gubia en forma de V, quedando una superficie en relieve que se entinta con un rodillo y se estampa sobre el papel.
Ghosts in the house, © Kazuno Kohara


Sellos de goma. Es una variante del linograbado sobre láminas de caucho, lo que vienen a ser las "gomas de borrar", pero de gran tamaño. Se utilizan las mismas gubias para trabajar y tinta al agua para estampar. Permiten clonar el mismo motivo varias veces únicamente presionando sobre el papel.
© Andrea Lauren


Monotipia. Es una variedad de impresión única. Consiste en trasladar una imagen pintada con óleo, acuarela o tinta sobre una superficie lisa (un vidrio o acetato). La imagen quedará transferida al papel, bien rozando el dorso del papel, o utilizando una prensa de grabado. Este proceso tan rudimentario sirve para crear toda clase de efectos y texturas en papel.
© Eric Carle


Transfer. Significa pasar una imagen de un lugar a otro. Se utilizan fotocopias de buena calidad de impresión y de tóner. Se frota el reverso de la fotocopia con un algodón impregnado en acetona sobre un papel y la imagen resultante será invertida. Si no queremos eso, tenemos que pedir que lo fotocopien invertido o en efecto espejo.


¿Ya sabes qué técnica vas a usar?


Como habrás podido comprobar, cada vez se valora más el uso de diferentes técnicas y materiales, lo cual no implica necesariamente sustituir lo tradicional por lo digital, para que los dibujos cobren vida.

Para encontrar tu estilo dentro de esta amplia gama de técnicas y materiales, es muy importante que antes de empezar, analices tu trazo: ¿eres de línea o de mancha?

Si eres de
"línea", necesitas definir las formas a partir del dibujo. Seguramente te gustará trabajar con plumilla y tinta, y aplicar el color como complemento con lápices de colores o pasteles secos o con las técnicas transparentes de la acuarela y el gouache diluido.

Si eres más de
"mancha" donde el contraste de las masas viene determinado por la confianza en el uso del color, te interesarán las técnicas más pictóricas y opacas como el gouache y el acrílico.

Y, si eres más experimental, te gustará manipular la fotografía a través del
transfer, trabajar el collage combinado con técnicas mixtas y de estampación como la monotipia, el linograbado o el estampado con diversos materiales.

Cuando encuentres tu técnica, practica, practica y practica.
¡Manos a la obra!


Si quieres profundizar en este tema, aparte de practicar con los materiales, te recomiendo este exhaustivo artículo de la mano del editor Antonio Ventura que puedes complementar con la siguiente bibliografía:
- Enciclopedia de Técnicas de Ilustración, Catharine Slade. Editorial Acanto.
- Guía completa de ilustración y diseño, Terence Dalley. Tursen Hermann Blume Ediciones.
- Dibujar. Trucos, técnicas y recursos para la inspiración visual, Helen Birch. Editorial Gustavo Gili.

Si tienes alguna sugerencia, recomendación, o pregunta, me encantará leerla en el apartado de comentarios.

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¡Nos leemos dentro de quince días en la próxima entrada!

4 comentarios:

  1. Una entrada muy útil e informativa. :) Siempre me ha fascinado las maravillas de ilustraciones con lápices de colores y me encantaría saber cómo lo hacen; no sé si serán lápices especiales. Las acuarelas me parecen dificilísimas de dominar, y personalmente mi técnica preferida es el gouache, aunque es probable que no lo use correctamente ya que soy autodidacta. ^^;;; Me gustaría probar otras técnicas. ;)

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    1. Muchas gracias, Cristina aunque me da a mí que ya la habías leído antes ;)
      Aparte de los lápices acuarelables, es cierto que existen lápices de colores de distinta dureza (mina más dura o blanda). De hecho, he oído hablar muy bien de los Policromos de Faber Castell :)
      Por lo que respecta a la acuarela, no es tan difícil de usar a pesar de esa mala fama. Basta con planificar previamente qué colores usar y controlar las cantidades de agua para ir superponiendo el color en capas sucesivas. Te animo a que pruebes a reproducir un modelo en una cartulina o un papel grueso apto para acuarela.
      Yo también empecé a usar el goauche hasta que descubrí el acrílico :P Aunque éste último es parecido al gouache en ciertos aspectos, dominar la técnica plana con gouache exige cierta virtuosidad y decisión en la pincelada. Casi lo consigo. Desistí -_-U

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  2. qué interesante! yo soy más de líneas, aunque en los modestos retratos a lápiz que hago, a veces para cubrir una superficie oscura lo hago con un trozo de mina de lápiz en horizontal, y luego lo difumino con un poco de algodón para que quede más homogéneo. una cutrez, la verdad. :P
    hace décadas que no uso ceras para colorear. en el colegio me gustaban porque podías conseguir un coloreado homogéneo si apretabas lo suficiente y tenías la paciencia para pasarla sin dejar ningún resquicio.
    besos y gracias por estas lecciones!!

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    1. Gracias, Chema :)
      Pues te recomiendo que explores las manchas con técnicas acuosas como la acuarela. Si te da miedo manchar con color homogéneo (por eso de difuminar con el algodón la mina del lápiz) prueba con aguadas sucesivas y ya verás como irás "sumando" color (opacidad) poco a poco...
      Las ceras proporcionan colores fuertes y vibrantes, por eso las usábamos tanto en la escuela, sobretodo las grasas.
      Un placer que te dejes caer siempre por aquí ;)

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