domingo, 9 de abril de 2017

Cómo escribir e ilustrar un cuento y no morir en el intento: los personajes

Hoy dejaremos las cuestiones literarias para adentrarnos de lleno en la ilustración.
Como hice en la entrada anterior, y como comenté con ocasión del taller de ilustración infantil que impartí la semana pasada, quiero resaltar la diferencia entre ilustración y dibujo. Aunque parezcan conceptos muy parecidos, no lo son.

¿Dibujas o ilustras?

Según la definición de la RAE, el dibujo es “el arte de dibujar. Trazar en una superficie la imagen de algo”. En cambio, la ilustración es definida como “la acción o el efecto de ilustrar. Proviene del latín illustrāre que significa dar luz al entendimiento”.
Aunque se sirva del dibujo, ilustrar consiste en describir una situación con una imagen que muestre los datos necesarios para entenderla mejor. Es explicar conceptos a través de imágenes; equivale a comunicar una idea, expresar un sentimiento, una emoción.
No se trata de dibujar bien, sino de pensar QUÉ queremos comunicar con la intención de provocar un pensamiento en nuestro lector. Es decir, que lo que queremos representar sea interpretado de la misma manera por quien nos lee.
Por eso la ilustración va más allá del dibujo, porque implica un proceso mental superior.

Izquierda: Cabeza de Leda de Leonardo da Vinci (1505). Derecha: "Madama Butterfly" de Benjamin Lacombe, Ed. Edelvives (2014)


Aclarado esto, si tu objetivo es comunicar visualmente, ponte cómodo que empezamos:

El CÁSTING o diseño de PERSONAJES

Antes de empezar a desarrollar las imágenes, hay que definir los elementos que aparecerán en ellas, es decir, diseñar los personajes.

El diseño de un personaje convincente requiere la capacidad de crear personajes con personalidad e intereses bien definidos de manera que éste sea creíble, coherente y atractivo en el desarrollo de la historia. El ilustrador debe conocerlo bien y creer verdaderamente en él si pretende convencer al lector.
"La cenicienta" © Errol Le Cain
Normalmente en los cuentos conviven dos personajes diferentes y contrastados entre sí, un protagonista y su antagonista; este último suele ser el reflejo negativo del protagonista. Por lo tanto, céntrate en definir primero al personaje protagonista y después, por contraposición, al antagonista.

Vamos a ver diferentes recursos para conceptualizar dos personajes diferentes y contrastaremos cómo su personalidad afecta a su forma y al revés.

Fichas descriptivas

Un recurso muy útil, antes de ponerse a dibujar, es rellenar una ficha donde definas por escrito los datos básicos (nombre, sexo, edad...) y completes estos dos apartados:
1. Carácter. Responde con adjetivos contrarios: ¿Es bueno o malo? ¿Tímido o extrovertido? ¿Inteligente o tonto? ¿Alegre o triste? Puedes incluso matizar detalles del tipo: “Fulanito es muy inseguro e intransigente y no tolera las críticas”.
En resumen, escribe todo lo que puedas aportar sobre sus características físicas, estados de ánimo, ángulos, rasgos según su origen y el contexto de la historia.

2. Físico. Describe cómo te imaginas al personaje físicamente y luego relaciona conceptos. Aquí también te puedes extender con las descripciones. Cuanto más preciso y específico, mejor.

Aunque pueden parecerte generalizaciones, está demostrado que los aspectos morfológicos y los movimientos corporales connotan cualidades de personalidad y carácter.

Tus respuestas pueden influir de una forma directa y decisiva en el diseño del personaje. Por ejemplo:
- Personaje recto = seguro de sí mismo (pero también estático y aburrido)
- Personaje "encorvado" = tímido o inseguro
- Personaje obeso de formas redondeadas = fuerte o bondadoso
- Personaje delgado de formas angulosas = débil pero también malvado
Ficha comparativa de formas de los personajes principales de "Aladdin", © Disney
Pero que no te condicionen estos ejemplos; las reglas también están para saltárselas. Si tu imagen mental no coincide con estas indicaciones, no pasa nada. No tienes por qué seguirlas a rajatabla.

Cuando tengas definido el carácter con sus connotaciones físicas derivadas, se recomienda hacer un esbozo de su complexión corporal. Aunque sea más difícil, dibújalo en movimiento, realizando alguna acción, en vez de limitarte al diseño facial, estático y frontal.
Si por ejemplo, el texto te indica que aparece una niña jugando dentro de una bañera, observa cómo juegan los niños de esas edades. Ve al parque con una libreta y un lápiz, o recurre a documentación (San Google que estás en los cielos...).
Personajes de animación © United Productions of America (1950)
Luego podrás definir sus rasgos faciales. Ve de lo general a lo concreto.

Haz varias pruebas y combinaciones. Modifica o incorpora pequeños detalles hasta dar con un diseño que te guste. A veces, un detalle simple le da ese “toque” que hace único al personaje.

Asociaciones animales

Fíjate en estas imágenes. ¿Qué cualidades te sugieren estos animales? Descríbelos con adjetivos.

Vuelve a la descripción psicológica de tus personajes y hazte la siguiente pregunta: “si mi personaje principal tiene "x" cualidades, ¿qué animal sería?”. ¿Serías capaz de trasladar esas cualidades “animales” al diseño de tu personaje?

Aquí tienes varios ejemplos que muestran cómo algunos rasgos físicos animales están presentes en el diseño de personajes humanos. ¿Los reconoces?
Ficha de personaje de "La novia cadáver", © Grangel Studio
Ficha de personaje de "La novia cadáver", © Grangel Studio
"Hansel y Gretel", ilustraciones de Iratxe López de Munáin, OQO Editora (2014)
Ahora te toca a ti ponerte manos a la obra. ¡A practicar!

Espero haberte ayudado con este tema. Si tienes alguna sugerencia, recomendación, o pregunta, me encantará leerla en el apartado de comentarios.

¡Nos leemos dentro de quince días en la próxima entrada!

“El trabajo de creación de personajes es evolutivo, pero también repetitivo; se requiere de mucha paciencia pero sobre todo mucha imaginación”. Jordi Grangel

6 comentarios:

  1. qué interesante, laia! cada vez me fijo más en las expresiones faciales de los personajes, en los comics y en los cuentos. antes simplemente procesaba lo que transmitían sin darme mucha cuenta de la labor del dibujante.
    y cuando un personaje no es de fiar, se nota que tiene 'cara de malo'. el ceño fruncido, los ojos huidizos...
    me está gustando mucho este curso. besos!!

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    1. ¡Gracias por estar tan atento a este curso, Chema!
      Ya has visto que nada es casual, todo tiene un por qué y en el caso del diseño de personajes, para que el mensaje cale hondo, hay que servirse de todos los recursos gráficos para conseguirlo. No sólo en expresiones faciales. Ya has visto que en las complexiones corporales y en los gestos también hay mucha información "subliminal" ;)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Gracias, usuario "anónimo", por tu comentario:
      "Muy interesante el contenido que ofreces!!! pendientes de tu próxima entrada!!!"

      Nos leemos dentro de 15 días (espero que te suscribas; quiero conocerte ;)

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  3. Una segunda entrada estupenda. :) Esta serie me está descubriendo muchas cosas en las que nunca me había parado a pensar, y se me está haciendo muy amena. Estaba pensando que a lo mejor para la siguiente podrías ejemplificar esto con tu diseño del personaje de Garbancito. ;) Por qué elegiste la ropa que lleva, los colores, sus rasgos... :)

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    1. Gracias, Cristina (y eso que pasa antes por tu 'filtro' ortotipográfico... ;)
      A tu sugerencia, tendría sentido haber ilustrado esta entrada con ejemplos del diseño de personajes de Cigronet si... ¡los hubiera hecho! XDD Verás: el curso de Rebeca fue tan comprimido en temporización y temario, que... ¡nos saltamos esa parte! Pasamos directamente al desarrollo del storyboard y claro, los personajes surgieron directamente...
      Con el paso del tiempo he aprendido que el diseño de personajes es una parte MUY importante que no merece pasarse por alto. Al fin y al cabo el personaje es el EJE de la historia. Por eso le he dedicado esta exhaustiva entrada y... ¡aún me he dejado cosas!

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